El Gobierno invertirá 8.000 millones de euros en el desarrollo de los Planes de Planificación Hidrológica de tercer ciclo 2022-2027 para hacer frente a la gestión y demanda del agua y los desafíos del cambio climático y para un uso sostenible y responsable del recurso.

Se trata de «un esfuerzo inversor sin precedentes que marcará un antes y un después en la gobernanza del agua en nuestro país para dar respuesta a los problemas más importantes de cada demarcación», ha declarado este lunes la vicepresidenta y ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Teresa Ribera, en la inauguración de la jornada «La nueva planificación hidrológica».

Estos planes de cuenca, que hoy saldrán a información pública, son la hoja de ruta donde se plasman las pautas a seguir para gestionar el agua en cada demarcación hidrográfica teniendo en cuenta la demanda, la adaptación al cambio climático, los caudales ecológicos y la reducción del riesgo de inundaciones y sequías, además de propiciar el diálogo entre las Comunidades Autónomas.

La inversión total de estos planes de planificación hidrológica provisionalmente programada para el sexenio 2022-2027 se aproxima a los 21.000 millones de euros, según ha informado el Ministerio para la Transición Ecológica (Miteco), y de ese importe, 8.000 millones los ejecutará la Administración General del Estado (AGE): la Dirección General del Agua, las Confederaciones Hidrográficas y las Sociedades Estatales.

La vicepresidenta ha incidido en que los planes tienen que ser participativos y contar con las aportaciones de todos los sectores, más allá de administraciones, regantes o asociaciones ambientalistas, con el objetivo de que salgan adelante «con el mayor consenso y debate posible antes de su aprobación definitiva».

ADVIERTE DE QUE LAS PREVISIONES ALERTAN DEL «INCREMENTO DE LA FRECUENCIA Y VIRULENCIA DE LOS FENÓMENOS METEOROLÓGICOS EXTREMOS»

Se trata de marcar nuevas pautas de gestión del agua en un país en el que la importancia de este elemento «es determinante» y donde en los últimos tiempos se ha convertido en un «riesgo creciente» por su poder para «ampliar los efectos nocivos del cambio climático en nuestro bienestar y en las actividades económicas», ha agregado Ribera.

Ha hecho hincapié en la necesidad de hacer frente a las alteraciones hidrológicas derivadas de la crisis climática y ha subrayado que las previsiones alertan del «incremento de la frecuencia y virulencia de los fenómenos meteorológicos extremos», como inundaciones, lluvias torrenciales o fuertes sequías que aumentarán el riesgo de desertificación.

A ello ha añadido la importancia de «corregir prácticas pasadas de sobreexplotación de acuíferos y de masas de agua», el deterioro de algunos ríos y, en general, ha abogado por acabar con los «malos hábitos» en la gestión del agua, mejorar la depuración, fomentar la reutilización, atender la demanda y hacerla compatible con la calidad para «asegurar el suministro para futuras generaciones».

Tras la intervención de la ministra, el director general del Agua, Teodoro Estrela, ha hecho hincapié en la necesidad de cuidar este recurso para poder anticiparse a los nuevos escenarios climáticos, que advierten de que cada vez habrá menos agua disponible.

Estrela ha señalado que los planes hidrológicos, que conforman una herramienta clave para reorientar la gestión del agua alineándola con la directiva marco europea y el pacto verde europeo, abordan el estado de las masas de agua, algo en lo que ha habido un «escaso avance» en los últimos años.

En concreto, en el caso de las aguas superficiales apenas han mejorado un 4 por ciento, mientras que las subterráneas incluso han sufrido un descenso, ha lamentado Estrela.

Para el director de Agua, este pequeño avance se debe, por un lado, a las cada vez más exigentes guías de evaluación de las aguas y, por otro, al escaso desarrollo de los programas de medidas tal y como estaban previstos, por lo que este apartado se convierte en uno de los objetivos más importantes a desarrollar en los próximos años.

Asimismo, el experto se ha referido a la importancia de combatir la contaminación de origen puntual y difusa mediante el saneamiento y la depuración de las aguas y el uso adecuado de las prácticas agrícolas.

Otro punto de gran calado en estos planes es el referido a los caudales ecológicos, en el que, en concreto, Estrela ha afirmado que se ha avanzado y se han completado las distintas componentes de los regímenes mínimos y máximos, los caudales generadores de crecidas y los caudales en la limitaciones a las tasas de cambios.

Estrela ha pedido la renaturalización de los tramos de ríos urbanos y ha abogado por que en los próximos seis años se favorezca la recuperación de espacios emblemáticos como el delta del Ebro, la albufera de Valencia, el mar Menor, las tablas de Daimiel y Doñana.