El Gobierno destinará 345 millones de euros hasta 2023 para modernizar el sector agrario y fomentar su competitividad y bioseguridad, dentro de las ayudas incluidas en los fondos de recuperación de la crisis del coronavirus.

El Consejo de Ministros ha aprobado un real decreto con las bases reguladoras para la concesión de dos líneas de ayudas, una en materia de bioseguridad en sanidad animal y vegetal, y la otra para la mejora de la sostenibilidad y competitividad de la agricultura y la ganadería.

El total de las subvenciones financiarán actuaciones del plan de recuperación con fondos europeos, con el fin de promover un cambio en el modelo de producción agrícola y ganadera.

El presupuesto queda distribuido entre las comunidades autónomas, que tendrán que realizar sus respectivas convocatorias en un plazo máximo de seis mees, según ha explicado en una nota el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA).

En la conferencia sectorial de Agricultura y Desarrollo Rural del pasado octubre, se acordó la distribución de la primera anualidad, para el ejercicio de 2021, dotada con 115,3 millones de euros.

Una de las líneas de ayudas de los fondos de recuperación subvencionarán inversiones en materia de bioseguridad en sanidad animal y vegetal, con un presupuesto total de 38 millones de euros, de los que 12,6 millones de euros corresponden a 2021.

SE INCENTIVARÁN LAS INVERSIONES EN INSTALACIONES DE PROTECCIÓN DE VIVEROS FRENTE A INSECTOS VECTORES DE PLAGAS CUARENTENARIAS

En ese sentido, las inversiones se dirigirán a mejorar centros de limpieza y desinfección de vehículos de transporte por carretera de ganado, a través de mejoras tecnológicas como la automatización, la robotización, la instalación de nuevos sistemas para la limpieza y desinfección, o la construcción de nuevos centros.

También se incentivarán las inversiones en instalaciones de protección de viveros frente a insectos vectores de plagas cuarentenarias importantes por su incidencia económica en la producción agrícola, como la «xylella fastidiosa», «bursaphelenchus xilophilus», HLB o «greening» de los cítricos y flavescencia dorada de la vid.

La segunda línea de ayudas para mejorar la sostenibilidad y la competitividad agrarias contará con un presupuesto total de 307 millones de euros, dividido en cuatro programas de apoyo.

Uno de ellos estará destinado a la gestión de estiércoles y mejora de la eficiencia medioambiental de las instalaciones de almacenamiento exterior (83 millones de euros en total, con 27,7 millones en 2021).

Otro programa servirá para la modernización de invernaderos hortícolas, flor cortada y planta ornamental (120 millones de euros en total, 40,2 millones en 2021) para mejorar las estructuras y su eficiencia energética, incorporar sistemas de riego por goteo y fertirrigación, instalar sensores y sistemas de climatización, aprovechar aguas pluviales o instalar plantas de compostaje.

Para apoyar las inversiones en eficiencia energética y energías renovables (biogás y biomasa agrícola) se destinarán 25 millones de euros (8,3 millones en 2021), en concreto para acondicionar edificios de explotaciones, adquirir maquinaria para acopio de biomasa y construir centros de almacenamiento.

El cuarto programa, de 79 millones de euros (26,4 millones en 2021), apoyará la agricultura de precisión en el sector con ayudas a la adquisición de maquinaria y equipos nuevos que permitan la mejora de la gestión ganadera, la reducción del uso de insumos químicos, el control de trazabilidad y la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero.

El MAPA ha especificado que los beneficiarios de las ayudas podrán ser titulares de explotaciones o empresas de servicios agronómicos, al tiempo que se prevé el apoyo a consorcios y otras formas de colaboración público-privada.