La historia del tractor de Tom Rhode ha sido durante unas semanas el gran acontecimiento en redes sociales e incluso ha trascendido a los medios al conseguir un nuevo tractor al alcanzar los 10.000 tuits en una petición.

Para quienes les pille de nuevas, todo empezó hace dos semanas, cuando Tom Rhode (@tomy_Rhode), un agricultor cordobés con espíritu irlandés y convertido en tuitero por conseguir hacer de esta plataforma el mejor escaparate para acercar el campo a los jóvenes, se quejó en twitter de que siempre le deniegan las subvenciones para poder comprarse un tractor nuevo que le ayude en su trabajo.

Jameson, la marca de whiskey irlandés, de la que Tom es fan incondicional y con la que ya tenía buen rollo en Twitter, se ofreció a regalarle un tractor nuevo si el tweet original llegaba a los 10.000 tuits. Enseguida los más de 30.000 seguidores de la cuenta de Twitter del cordobés se movilizaban para conseguirlo.

En solo dos horas, el reto de Jameson se había hecho viral, superando con creces los 10 mil likes. Dos horas que pillaron al protagonista Tom ausente y ajeno a lo sucedido, pues según ha declarado, estaba durmiendo la siesta. Cuando despertó y vio lo sucedido, no podía creérselo. Pensaba que seguía soñando.

Pero su historia era muy real. La semana pasada, Jameson y Tomy se reunieron para la entrega de llaves del vehículo prometido: un Massey Ferguson 6465 elegido por el propio agricultor, y ayer 2 de junio, el afamano tractor llegó por fin a su pueblo en La Carlota, en medio de una fiesta organizada por Jameson para hacer partícipe a todo el pueblo, incluido su alcalde.

Un pueblo volcado con Tom, no sólo por sus dones de gente que son más que evidentes, sino porque su figura y este suceso en concreto, han ayudado a dar visibilidad a los agricultores de la zona, y a ponerle voz a los problemas del sector: precios, seguros, dificultades para subvenciones…

Tom cuenta con una nueva oportunidad gracias a su nuevo tractor, en un momento en el que estaba a punto de tirar la toalla. Y este hecho merecía una celebración.

Música en directo, bocadillos y un buen Jameson pusieron el broche a este icónico acontecimiento que marca un antes y un después en la vida de este joven agricultor.