El emprendimiento femenino como motor de desarrollo

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Carmen Quintanilla Barba / Presidenta Nacional de AFAMMER

El 19 de noviembre celebramos el Día Mundial de la Mujer Emprendedora, promovido por Naciones Unidas desde el año 2014 para sensibilizar a la sociedad sobre los obstáculos empresariales y financieros que aun hoy encuentran las mujeres que deciden emprender. Pero sobre todo, una fecha para visibilizar la labor de las mujeres emprendedoras de todo el mundo. Mujeres valientes que en muchos casos han arriesgado los pocos ahorros que les quedaban; han hipotecado sus hogares o han pedido dinero prestado a familiares y amigos para poder poner en marcha su negocio.

España es uno de los países de Europa con mayor tasa de emprendimiento femenino. Así lo indica el Observatorio de Emprendimiento GEM España, pues según sus datos a día de hoy en nuestro país emprenden 9 mujeres por cada diez hombres, datos positivos si los comparamos con la media europea donde únicamente emprenden 6 mujeres por cada 10 emprendedores.

Emprender es siempre una aventura, sobre todo si eres mujer y vives en un entorno como el rural, donde la falta de oportunidades y las desigualdades están aún más acentuadas. Pese a las dificultades a las que se enfrentan como son la escasez de servicios; peores infraestructuras; un acceso más limitado a las tecnologías de la información y la comunicación o el hecho de que carguen con la mayor parte del trabajo doméstico y el cuidado de familiares, son ellas las que crean el 54% del empleo autónomo.

Afortunadamente, muchos de estos proyectos salen adelante gracias al tesón y esfuerzo que estas mujeres hacen día a día. Como presidenta de AFAMMER, y durante mis casi 20 años como parlamentaria, he tenido la oportunidad de recorrer los pueblos de toda la geografía española y conocer a muchas de estas mujeres emprendedoras que han creado proyectos de éxito a pesar de no tenerlo nada fácil. Pero también he conocido a muchas mujeres que a pesar de estar bien formadas han tenido que marcharse de sus pueblos ante la falta de oportunidades. Posiblemente si contaran con menos barreras y más apoyo a la hora de desarrollar sus iniciativas empresariales, la tasa de emprendimiento femenina en el medio rural sería mucho mayor.

Como presidenta de AFAMMER quiero pedir a las instituciones que promuevan la modernización empresarial, el emprendimiento y el autoempleo en las zonas rurales. Pues generando oportunidades para las mujeres rurales generamos un efecto multiplicador muy grande. Pero también quiero enviar un mensaje al 30% de la población rural que considera que la mujer debe abandonar la vida laboral cuando tiene su primer hijo. Tienen que entender que del éxito de las iniciativas emprendedoras de estas mujeres emprendedoras depende en gran medida el progreso y la supervivencia de nuestros pueblos. Desde el año 2000 observamos como 2.288 municipios españoles han perdido más del 25% de su población y a día de hoy hay 1.108 municipios en los que no vive un solo niño de entre 0 y 4 años.

Desde AFAMMER seguiremos apoyando a las emprendedoras y promoviendo programas y acciones de formación que animen a otras a seguir su ejemplo. Una mujer que se integra en el mercado laboral, que se prepara y estudia, impacta no solo a las mujeres de su alrededor; sino también a sus pueblos; a sus comarcas y genera un impacto en todo el país. Por ello, hay que impulsar más proyectos viables y sostenibles liderados por mujeres rurales pues de esta forma, se asegura el futuro y el desarrollo de sus municipios y comarcas, repercutiendo al mismo tiempo a la vertebración social y territorial del país.

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