Las consecuencias de la guerra en Ucrania ha fectado seriamente a los cereales y, en especial, al cultivo de girasol. esto, unido a la posibilidad de cultivar en barbecho esta campaña de la PAC, ha provocado que su cultivo se dispare en Andalucía, especialmente en la  provincia de Cádiz, pero que de forma paralela se frene en seco en la vecina Extremadura, que no confia en cambiar a un cultivo con los actuales costes de producción.

Según las previsiones de Asaja Cádiz, el cultivo del girasol puede pasar esta campaña de 55.000 hectáreas a 80.000 o 90.000. Incremento que se sustentaría en el aprovechamiento de esas hectáreas que, debido a la ausencia de lluvias, no han podido ser plantadas de arroz y maíz y de los terrenos de barbecho en los que, gracias a la acción conjunta del Ministerio de Agricultura, asociaciones agrarias y cooperativas del campo, Europa ha autorizado el cultivo de forma excepcional.

«Nos encontramos ante una situación de excepcionalidad. Un escenario en el que, como le hemos trasladado a todas las cooperativas agrarias de la provincia, el girasol juega un papel protagonista. De ahí que las hayamos incentivado a apostar por un cultivo que parece que va a contar con muy buenos precios y que tanto en esta campaña como, previsiblemente, en la próxima no va a disponer de las sobresalientes aportaciones de sus dos grandes valedores, Ucrania y Rusia», apunta Pedro Gallardo, presidente de Asaja Cádiz.

«Hablamos de un cultivo que se da muy bien en la provincia de Cádiz, que es muy atractivo. Tanto es así que somos el cuarto productor a nivel nacional, pero con mayor rendimiento por hectárea que la provincia número uno en hectáreas cultivadas, Cuenca (le siguen Sevilla y Burgos)», señala Gallardo.

EXTREMADURA NO VE CLARO UN CAMBIO DE TENDENCIA PORQUE LO VEN ARRIESGADO

Por su parte, en Exremadura no se prevé un «boom» de nuevas hectáreas de este cultivo a corto plazo. El máximo responsable de La Unión Extremadura, Luis Cortés, ha dicho a Efe que a fecha de hoy no se dan las condiciones para prever un elevado crecimiento de esta oleaginosa en la región en el escenario de aquí a dos años.

El aumento de los costes de producción y la ausencia de agua en las zonas donde, en principio, más podría expandirse este cultivo, como por ejemplo en torno al embalse de Orellana, no hacen vaticinar un aumento de hectáreas de cultivo de girasol.

El máximo responsable de la organización agraria considera que a corto plazo “se sembrará algo más de girasol” en la región, pero “con los actuales precios y los costes de producción los agricultores se lo pensarán mucho antes de sembrar un cultivo que, con un riego escaso, lleve a una producción que no compense ni de lejos los costes”.

A su juicio, en el entorno actual de subidas de los costes de producción “es muy difícil que los agricultores muevan ficha” para acometer cambios arriesgados en el campo.

Por su parte, el presidente de Asaja Extremadura, Angel García Blanco, ha manifestado que el mejor ejemplo de esta circunstancia es que “de cara a este año los girasoles deberían haber estado ya sembrados, y no se ha hecho”.