La organización Asaja Granada ha denunciado este lunes 30 que, a medida que se prolonga el estado de alarma por el Covid-19, el campo no se libra de la crisis y productos como las carnes de ovino y caprino y derivados de la leche, y frutas y hortalizas como chirimoyas, níspolas y espárrago se arruinan por falta de pedidos y hundimiento de precios.

Asaja ha puesto de manifiesto la «difícil situación» en la que se están quedando algunos sectores ganaderos y hortícolas amenazados, y que productores de ovino-caprino, cárnicos y de leche se llevan «la peor parte» debido al cierre de su principal canal nacional de ventas de hostelería, restauración y cafeterías.

También de los mercados ambulantes para la producción de quesos y yogures y la caída «en picado» de la actividad en mataderos, ante lo que debería potenciarse, como medida de contención, la salida de productos como el cabrito y el cordero en el canal de distribución.

Las frutas y hortalizas, en especial chirimoyas, níspolas y los espárragos, también se están viendo afectados por el cierre de los establecimientos de restauración y por la tendencia a la baja de exportaciones a Alemania, Francia e Italia.

El espárrago verde, en concreto, tendrá un 80% de pérdidas económicas cuando las expectativas de precios eran excelentes ante un adelanto de la campaña y una cosecha de 20.500 toneladas, un 20%, según Asaja.

Tampoco funcionan demasiado bien, en medio de la incertidumbre por el acceso a la mano de obra en la próxima campaña, ralentización de las exportaciones o disputas comerciales, otros sectores como el aceite de oliva y el vino que temen una acumulación de excedentes, lo que conllevaría una caída significativa de precios.

La organización ha recordado que la producción primaria es clave en estos momentos y es necesario que se garantice la continuidad de la actividad de las explotaciones agrícolas y ganaderas con soluciones a corto, medio y largo plazo que protejan a estos sectores seriamente perjudicados ya que el campo no se libra de la crisis.

Por ello, reclama a las distintas administraciones que implanten planes de apoyo específicos, como el módulo 0 o reducciones del 50% en el IRPF para los productos señalados, reducción de gastos sociales, medidas de regulación de los mercados y de gestión de crisis, así como mayor flexibilidad en la aplicación de las medidas de la PAC y transferencia de fondos de los programas comunitarios.