El 45% de los cunicultores ha echado el cierre en lo que va de año a sus granjas de producción de conejo porque la subida de costes les ha impedido obtener rentabilidad de su explotación.

Son los últimos datos que ha ofrecido recientemente la organización agraria COAG basándose en el registro REGA en el que hay ahora unas 1.500 granjas cunícolas dadas de alta frente a las más de 3.300 del año anterior.

Al ganadero le han pagado el kilo de conejo a cerca de 2,55 euros pero producir ese kilo le ha costado más de 2,70 euros.

Uno de los principales insumos en estas explotaciones es el de los piensos cuyo precio ha subido más de un 61% entre enero y julio respecto a la media de los últimos cinco años, según los últimos datos ofrecidos por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación.

De esta forma, el precio de la tonelada del pienso para engordar conejos ha estado a 378,40 euros en los primeros siete meses de 2022 frente a los 234,66 euros/tonelada de media del último lustro.

Todo ello ha desembocado en ese cierre masivo de granjas y en un descenso de la producción de esta carne de un 23,4 % en los últimos cinco años, según COAG.

Además, en el período enero-julio se produjeron 25.477 toneladas frente a las 28.167 toneladas en el mismo periodo del año anterior (-9,55 %).

Y a todo ello no le acompaña el consumo de esta carne porque en los siete primeros meses de este año se redujo un 14,61 % frente al mismo tramo de 2021 cuando el consumo per cápita fue de 0,84 kilos.

ESTA SITUACIÓN ES UN DRAMA PARA MUCHAS FAMILIAS MNIENTRAS LOS MATADEROS TAMBIÉN SUFREN LAS CONSECUENCIAS

Por su parte, el ganadero y vicepresidente de la asociación de productores Conacun, Ángel Cadenas, ha destacado que la factura de la luz se les ha triplicado a los cunicultores en un año y ha puesto contra las cuerdas la viabilidad de las explotaciones, algunas de ellas a punto de cerrar.

Con esas facturas es «imposible» continuar porque «llevamos un año y medio por debajo de la rentabilidad».

Un «drama» porque tras un cierre hay «muchas inversiones» que se dejan y que aún no están pagadas, y eso es una «ruina para muchas familias».

En el siguiente eslabón, el de los mataderos, la situación es similar y la subida de costes que asumen también les cuesta repercutirlos al siguiente eslabón de la cadena, según el presidente de la Asociación de Mataderos de Conejos (Madecun), Javier Gómez.

A la subida del coste de los insumos, se suman los costes básicos de funcionamiento del matadero, que se mantienen a pesar de que la actividad ha bajado porque hay menos entradas de conejos.

Una ecuación que se traduce en un encarecimiento del 25% en su actividad respecto a hace un año y una bajada de su rentabilidad.