La Asociación Agraria Jóvenes Agricultores (ASAJA) de Ávila ha exigido a la Confederación Hidrográfica del Duero (CHD) soluciones que eviten las «fuertes e injustificadas» multas a los regantes de sondeos de aguas subterráneas.

Según ASAJA, sobre estos agricultores «se cierne la espada de Damocles» de verse penalizados por la CHD al efectuar riegos en tierras de secano, cumpliendo con la obligación de la rotación de cultivos que conllevan la PAC y las ayudas del Plan de Desarrollo Rural (PDR) o ser sancionados por la Junta si incumplen lo anterior.

Esta organización agraria ha recordado que este juevs 16 se cumple un mes desde que una delegación de ASAJA encabezada por su presidente regional, Donaciano Dujo, se reunió con el presidente de la CHD, «sin que este organismo ni el Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente hayan dado soluciones al problema de los regantes».

Las multas de la CH Duero ascienden a más de 1.000 euros por hectárea, «lo que hace inviable cultivar»

Unos regantes que están «a las puertas» de la campaña de riego en las provincias de Ávila, Palencia, Segovia, Valladolid y Zamora.

ASAJA ha asegurado que los agricultores que tienen concesiones de aguas subterráneas a través de captaciones privadas para el riego en tierras de secano están «atemorizados por las fuertes multas que está imponiendo la CHD» y que ascienden a «más de 1.000 euros por hectárea».

Estas sanciones hacen «inviable económicamente cultivar las tierras», según ha explicado hoy en nota de prensa el presidente provincial de ASAJA, Joaquín Antonio Pino, quien ha solicitado «sentido común» para dar solución a un conflicto «meramente burocrático, con un arreglo sencillo».

Esta organización agraria propone que «se habilite un canal que permita al agricultor presentar una comunicación ante el organismo de cuenca para que se autorice el riego por sondeo de las parcelas en las que tenga en ese momento los cultivos en rotación.

ASAJA ha recordado que la rotación de cultivos es una práctica agrícola «beneficiosa para el medio ambiente, que impide el agotamiento de recursos del suelo y otros problemas derivados como la contaminación por nitratos».

Tal y como explica esta organización, esta circunstancia implica incluir en la explotación temporalmente, durante uno o dos años, una finca de secano próxima a la de regadío.

«En esa finca arrendada o cedida, se usan los caudales de agua autorizados en la de regadío, que ese año se cultivará en secano por lo que no se utilizará el agua de la captación para su riego», ha argumentado ASAJA.