La tercera reunión del Comité Mixto franco-español sobre el sector del vino celebrado este miércoles 3 en París puso en evidencia que el diálogo de los dos últimos años entre los profesionales de uno y otro país ha permitido asentar unas bases de confianza y evitar los conflictos del pasado.

«Las relaciones ahora mismo son muy buenas» y en la reunión «han sido muy cordiales», destacaron a Efe fuentes oficiales españolas, que recordaron que no ha habido incidentes desde los que se produjeron en 2016 y en 2017.

Esos dos años hubo varios ataques de grupos de viticultores franceses en el sur del país contra camiones que transportaban vino español, que fue vertido en la carretera.

Esos ataques motivaron la creación en 2017 de este Comité Mixto franco-español, que reúne a representantes de ambos gobiernos, pero sobre todo a las principales organizaciones representativas del sector a uno y otro lado de los Pirineos.

El refuerzo de los controles del organismo antifraude francés «está ayudando a que se sancionen las malas prácticas»

España exporta a Francia unos cuatro millones de hectolitros, que suponen en torno al 20 % de sus ventas al exterior. Se trata sobre todo de caldos de calidad media-baja que algunos negociantes franceses embotellan para ofrecer vino a bajo precio en su propio mercado.

El problema es que algunos de ellos recurren a lo que popularmente se conoce como el «afrancesamiento», es decir, su presentación con apelaciones que pueden dar a entender que se trata de vino francés y eso causa malestar entre los productores de uno y otro país.

Los profesionales franceses implicados en el Comité Mixto franco-español reconocen que eso no es culpa del sector español.

El refuerzo de los controles por parte del organismo antifraude francés «está ayudando a que se sancionen las malas prácticas» y a reforzar la confianza mutua, subrayaron las fuentes españolas.

En el encuentro celebrado este miércoles en la capital francesa, los participantes hablaron «de las medidas de gestión de volúmenes en los dos países para reforzar la resiliencia del sector», explicó el Ministerio francés de Agricultura en un comunicado.

A partir de los «buenos resultados» de los dos primeros años de funcionamiento de esta instancia, los participantes han propuesto ampliarla a Italia, dado el papel que tiene ese país en la producción europea de vino.