500 millones de euros, de los cuales 350 serán a repartir por los Estados y de ellos, 14,3 en España. Son cifras abultadas y mucho dinero puesto en la mesa por la Comisión Europea para afrontar la crisis de la leche y propiciar una reducción de la producción que han logrado un consenso unánime a la hora de … rechazarla en España.

Todas las organizaciones han coincidido en que este dinero no sólo no va a salvar al sector, y mucho menos al español, sino que va a propiciar que se mantenga el ritmo de cierre de explotaciones lácteas a cambio de unas migajas.

Y es que, como se suele decir, el que parte y reparte se lleva la mejor parte y Francia y Alemania, e incluso ese Reino Unido que no quiere saber nada de Europa, se llevan la parte de león del dinero, dejan las migajas para los demás y… se abren nuevos mercados además de recibir dinero. Y es que si en España se reduce más la producción nacional y con la que hay no se cubre la demanda, ¿de dónde va a venir la leche que se consuma?. Exacto de esos países que cobrarán por reducir su producción mientras amplían su exportación con sus excedentes.