La agricultura en la Unión Europea se encuentra en un momento clave. Entre mañana y pasado, es decir, 6 y 7 de febrero el Plenario de la Eurocámara vota la regulación de las técnicas de edición genética en plantas.

Estas técnicas son fundamentales para que la mejora vegetal en Europa pueda dar un paso de gigante en conseguir una respuesta más rápida a los problemas que surgen en toda la cadena agroalimentaria, desde el agricultor al consumidor.

Tras los votos positivos de la Comisión de Agricultura primero y de la Comisión de Medio Ambiente después, queda este último paso en el marco del Parlamento Europeo. Es parte del camino que debe recorrer la agricultura europea para impulsar la sostenibilidad a través de la innovación. Aún queda por recorrer el camino del acuerdo del Consejo de ministros, que esperamos se alcance antes de las próximas elecciones europeas en junio.

En España, según destaca Anove, «nos jugamos mucho con esta iniciativa legislativa, que, de aprobarse, permitirá mantener su liderazgo en I+D+i en obtención de nuevas variedades garantizando la seguridad de las semillas de alta calidad y apoyando la transición hacia un sistema alimentario resiliente y verdaderamente sostenible».

El uso de estas técnicas de edición genética, permitirían acortar significativamente el tiempo necesario para poner una variedad nueva en el mercado pasando de los 10-12 años actuales a apenas 4-5 años, explican desde la Asociación Nacional de Obtentores Vegetales.

“DESDE EL SECTOR ESPERAMOS QUE LA DECISIÓN QUE SE TOME ESTÉ BASADA EN LA CIENCIA, PENSANDO EN LOS BENEFICIOS QUE ESTAS TÉCNICAS APORTAN”

Por eso defienden que «este objetivo es esencial para poder hacer frente lo antes posible a los retos que plantea el Pacto Verde europeo, los efectos derivados del cambio climático y las crisis geopolíticas que impactan en la cadena de suministro alimentario. La propuesta presenta, sin embargo, algunas incoherencias, como la prohibición de utilizar en la agricultura ecológica plantas derivadas de NGTs, que se consideran similares a las convencionales, privando a los productores que apuestan por este modelo de la libertad de elegir nuevas variedades más resistente a plagas y enfermedades, más resilientes a los cambios climáticos y con un mayor potencial productivo para hacer el cultivo sostenible económicamente».

“Desde el sector esperamos que la decisión que se tome esté basada en la ciencia, pensando en los beneficios que estas técnicas aportan y que ya se usan en muchos otros países en todo el mundo”, remarca Elena Saénz directora de Anove.

Recientemente se ha dado a conocer un manifiesto firmado por 35 premios Nobel y más de 1000 científicos, en el que instan a los europarlamentarios a superar la ideología y el dogmatismo y que consideren los beneficios que aportan estas Nuevas Técnicas Genómicas. Señalan que la mejora convencional requiere demasiado tiempo y “no tenemos ese tiempo en una era de emergencia climática.