España y Portugal han analizado la situación hidrográfica de ambos países y su impacto en el Convenio de Albufeira y han acordado volver a estudiar una salida al reconocer el Ministerio para la Transición Ecológica y Reto Demográfico que no se va a poder cubrir el 100% de este acuerdo, en especial con los caudales anuales fijados para los ríos Tajo y Duero.

Ebn este contexto, ambos países han acordado fortalecer la coordinación en la gestión del agua, mejorar los diagnósticos y resolver las limitaciones estructurales que comprometan el cumplimiento de los objetivos establecidos en el Convenio de Albufeira y en la Directiva Marco del Agua, en el campo del abastecimiento de agua a la población, de los usos para riego y en la explotación de centrales hidroeléctricas; así como en lo que respecta a otras actividades socioeconómicas que se desarrollan en las cuencas compartidas.

Ambos países han cerrado celebrar, a lo largo del próximo trimestre, una reunión de alto nivel para evaluar el año hidrológico 2021/22 y planificar el futuro del problema de la escasez de agua y la sequía en la Península Ibérica.

Asimismo, ante las protestas de los regantes españoles por los desembalses, ambos países han recordado que el protocolo de revisión del Convenio de Albufeira de 2008 establece los regímenes de caudales mínimos que las partes deben cumplir, cuando no se den las condiciones de excepción, como es el caso. En este sentido, en el artículo 16.3 del Convenio se especifica: “Cada Parte realizará en su territorio la gestión de las infraestructuras hidráulicas de manera que se garantice el cumplimiento de los caudales fijados” y, en el párrafo 4 del mismo artículo, se señala: “Cualquier captación de aguas, independientemente del uso y destino geográfico de estas aguas, supondrá el cumplimiento del régimen de caudales y demás disposiciones de este Convenio”.

En otras palabras, el cumplimiento del régimen de caudales debe ser considerado una prioridad en la gestión por las Partes de las infraestructuras de retención existentes y de los usos autorizados. Por ello, y porque según las previsiones meteorológicas, se espera que las precipitaciones se mantengan por debajo de la media en los próximos meses, es fundamental asegurar la disponibilidad de agua y continuar la gestión coordinada para la aportación de caudales al inicio del próximo año hidrológico.

Además, si se confirman las previsiones meteorológicas y continúa la situación de escasez en los próximos meses, será fundamental salvaguardar la disponibilidad de agua y gestionar de forma continua y coordinada la liberación de los caudales.

Los efectos del cambio climático se evidencian con menores registros de precipitación y escorrentía, dificultando de forma sustancial la gestión sostenible de los recursos hídricos. Por lo tanto, ambas partes, en el espíritu del Convenio de Albufeira, están decididas a analizar la situación y buscar soluciones que minimicen los impactos de la escasez de agua.