ASAJA Salamanca advierte de que los últimos datos de prevalencia de tuberculosis bovina vuelven a poner de manifiesto la gravedad del problema en la provincia y la necesidad de revisar una estrategia sanitaria que está generando enormes perjuicios a los ganaderos sin ofrecer resultados suficientemente estables. Por ello, exigen un cambio de estrategia sanitaria: «Si no mejoran hay que cambiar el método».

Sin embargo, cabe destacar que la prevalencia media de la tuberculosis bovina en las comarcas ganaderas extremeñas ha disminuido ligeramente en el año 2025, al pasar de un 4,73 % registrado en 2024 a un 4,01 %, mientras que, en el caso del caprino, la evolución ha sido muy positiva, al pasar del 6,05 en 2017 al 1 % en 2024, con la misma prevalencia en 2025.

Según los datos oficiales de prevalencia de establecimiento del PNETB 2022-2025, Salamanca pasa del 3,23% en 2024 al 3,45% en 2025. La organización agraria considera que este repunte confirma la preocupación existente en el sector: los ganaderos cumplen saneamientos, restricciones de movimiento, inmovilizaciones y exigencias administrativas cada vez más complejas, pero la enfermedad no desaparece y, en numerosas zonas, vuelve a crecer.

La situación es especialmente preocupante en comarcas como Vitigudino, con una prevalencia del 7,22% en 2025; Lumbrales, con el 6,97%; o Béjar, con el 5,70%. Además, siete de las doce comarcas ganaderas de Salamanca empeoran respecto a 2024, lo que demuestra que el problema no está controlado de forma suficiente.

ASAJA Salamanca insiste en que los ganaderos son los primeros interesados en mantener la sanidad de sus explotaciones, pero rechaza que todo el peso de la lucha contra la enfermedad recaiga sobre ellos. En la ganadería extensiva salmantina, los animales conviven en un entorno abierto, con presencia de fauna silvestre susceptible de actuar como reservorio, y no es razonable exigir al sector una erradicación efectiva si no se actúa también sobre ese factor epidemiológico.

“NO SE PUEDE SEGUIR TRASLADANDO AL GANADERO TODA LA RESPONSABILIDAD DE UNA ENFERMEDAD QUE TIENE UNA DIMENSIÓN AMBIENTAL Y SILVESTRE. SI LOS RESULTADOS NO MEJORAN, HAY QUE CAMBIAR EL MÉTODO”

La organización recuerda que las restricciones «no son un simple trámite: suponen pérdidas por inmovilización de animales, retrasos en ventas, sobrecostes de manejo, repetición de pruebas, estrés de los animales, pérdida de calificación sanitaria y dificultades comerciales. Todo ello se suma a una situación de costes crecientes que está reduciendo la rentabilidad de muchas explotaciones».

Por ello, reclama a las administraciones un plan específico para la provincia, con medidas diferenciadas para las comarcas de mayor incidencia; control real y medible de la fauna silvestre; compensaciones económicas completas; y una revisión de los protocolos cuando los datos demuestran que la prevalencia vuelve a subir.

“No se puede seguir trasladando al ganadero toda la responsabilidad de una enfermedad que tiene una dimensión ambiental y silvestre evidente. Si los resultados no mejoran, hay que cambiar el método. Pedimos sanidad animal eficaz, proporcionalidad y que se indemnicen todos los perjuicios que soportan las explotaciones”, subraya ASAJA Salamanca.

Para ASAJA Salamanca, la erradicación de la tuberculosis bovina solo será creíble si se aborda de manera integral: ganado, fauna silvestre, manejo extensivo, costes económicos y realidad territorial. Mientras tanto, la organización seguirá reclamando que las decisiones sanitarias no pongan en riesgo la viabilidad de las explotaciones ganaderas de la provincia.

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