Asaja Alicante informa que la demanda de zumo de limón se encuentra en niveles muy elevados tanto en el mercado nacional como en el internacional, y que las existencias de la campaña pasada se han agotado tras comercializarse en su totalidad. Sin embargo, con el comienzo de esta campaña citrícola, el presidente de la organización agraria alicantina, José Vicente Andreu afirma que «esta situación no se está trasladando al campo: nos están ofreciendo cantidades de apenas 10 céntimos por kilo de limón de rodrejo ya recolectado, un precio que no cubre los costes de producción».
El mercado internacional ofrece señales claras de esta gran demanda. Es el caso de Argentina, que ha registrado este verano cifras récord de procesado y no hay zumo disponible para nuevas operaciones de venta: ni existencias ni reservas. En el contexto nacional, la demanda también es alta.
Por tanto, ASAJA Alicante advierte de la contradicción que existe entre la fuerte demanda de zumo de limón y las ofertas a la baja que están recibiendo los citricultores alicantinos. Y quiere hacer hincapié en que los agricultores sepan que hay limón suficiente para abastecer el mercado, no hay sobreproducción o exceso de oferta, sino todo lo contrario.
En agosto, la asociación agraria anunció un incremento del 5% en limón Fino y un 10% en Verna durante la campaña 2026/2027, según el análisis técnico realizado a partir de los datos de contratación del seguro agrario de la organización. Datos que coinciden con los números aportados por la Conselleria de Agricultura: un 9,8% de limones más respecto a la campaña anterior.
Esta campaña el papel de la industria será clave para que haya una situación de equilibrio y rentabilidad en todos los eslabones de la cadena del limón. «Tenemos un mercado en fresco maduro con tasas de crecimiento del 2% anual, una buena producción en calidad y cantidad, y una demanda de zumo de limón al alza que puede pagar sin problema el coste de producción del agricultor», aseguran.
EL LIMÓN DE INDUSTRIA NO ES UN DESPERDICIO, ES UN APROVECHAMIENTO MÁS Y CON FUERTE DEMANDA
En este escenario, la industria ha comenzado a comprar limón de rodrejo que quedó sin comercializar durante el verano debido al exceso de oferta de producto sudafricano. ASAJA Alicante recuerda que, aunque este limón se destine principalmente a la transformación industrial, sigue siendo un producto agrícola comercializado por el agricultor y no puede considerarse automáticamente un desperdicio o subproducto.
Por tanto, Andreu insiste en que estas operaciones deben ajustarse a la Ley de la Cadena Alimentaria, que establece la obligación de formalizar contratos y prohíbe la compra por debajo de los costes efectivos de producción, en los términos previstos por la normativa.
La oferta que ronda los 10 céntimos por kilo de limón en campo resulta especialmente preocupante. «La necesidad de dar salida al rodrejo no debe convertirse en una oportunidad para adquirir materia prima a precios que no garantizan la viabilidad económica de las explotaciones. Por ello, estaremos especialmente atentos a aquellos contratos de compra de limón que no cumplan con lo dispuesto en la Ley de la Cadena, máxime en un mercado activo y con demanda del producto», sostiene el presidente de la asociación.
RECLAMAN CONTRATOS PLURIANUALES
Ante esta situación, ASAJA Alicante hace un llamamiento a los productores para que no acepten ofertas por debajo de sus costes efectivos de producción. La organización subraya que la elevada demanda de zumo y la falta de existencias constituyen factores que deben tenerse en cuenta en las negociaciones, y recuerda que la industria necesita limón para mantener su actividad y responder a los compromisos comerciales adquiridos.
Asimismo, considera que no es razonable que, en un contexto de escasez de zumo disponible y de necesidad de materia prima, los productores tengan que asumir presión a la baja sobre los precios.
Por último, ASAJA Alicante propone a la industria avanzar hacia la firma de contratos plurianuales para el suministro de limón destinado a zumo. Estos acuerdos permitirían a las empresas garantizarse el abastecimiento de materia prima y ofrecerían a los agricultores una mayor estabilidad y previsibilidad en sus ingresos, especialmente en un contexto de incertidumbre como consecuencia del incremento de costes de producción.



