APAG Extremadura Asaja ha denunciado el «afán recaudatorio» del Gobierno ante las reiteradas subidas del precio de los carburantes y advierte de que la mayoría de los agricultores todavía no ha cobrado la devolución del Impuesto sobre Hidrocarburos ni las ayudas aprobadas por el Ejecutivo de 0,20 euros por litro para el gasóleo agrícola.
Unas ayudas recogidas en el Real Decreto-ley 7/2026, de 20 de marzo, por el que se aprueba el Plan Integral de Respuesta a la Crisis en Oriente Medio, tal y como recuerda en nota de prensa.
Estas medidas fueron prorrogadas posteriormente hasta el 30 de septiembre, estableciéndose una rebaja en el Impuesto sobre Hidrocarburos de 15 céntimos por litro en julio, 10 céntimos en agosto y 5 céntimos en septiembre.
Para la organización agraria, se trata de una ayuda «insuficiente» ante la realidad actual del campo y que llega mientras los agricultores tienen que hacer frente a unos precios del combustible «totalmente desorbitados».
Según explica, actualmente el gasóleo A alcanza los 1,95 euros por litro, mientras que el gasóleo B se sitúa en 1,45 euros por litro.
Desde APAG Extremadura Asaja critican, además, el «afán recaudatorio» del Gobierno sobre los combustibles, sobre los que recaen tanto el Impuesto sobre Hidrocarburos como el IVA.
«NO ES DE RECIBO QUE EL GOBIERNO ASFIXIE ECONÓMICAMENTE AL SECTOR AGRARIO, INCREMENTANDO UNOS COSTES QUE ARRUINAN Y CIERRAN EXPLOTACIONES»
Este último se aplica sobre el precio final del carburante, en el que ya se encuentra incorporado el propio impuesto especial sobre los hidrocarburos.
Advierte de que esta escalada de precios se produce, además, en un momento especialmente complicado para el sector agrario extremeño.
«Nos encontramos en plena recolección de cultivos como el viñedo, el tomate y los frutales, lo que está provocando que el consumo de combustible de las explotaciones se dispare», asevera.
Desde APAG Extremadura Asaja consideran que «no es de recibo que el Gobierno continúe asfixiando económicamente al sector agrario, incrementando unos costes que están contribuyendo a arruinar y cerrar explotaciones», una situación que afecta al conjunto de la sociedad.
Los agricultores, defienden, necesitan poder trabajar con unos costes asumibles y disponer de unas condiciones que permitan mantener la rentabilidad de sus explotaciones.
Las continuas subidas del combustible tienen un impacto directo sobre prácticamente todas las labores agrícolas y -agregan- terminan incrementando todavía más unos costes de producción que el sector difícilmente puede asumir.
Por todo ello, APAG Extremadura Asaja exige que se establezca un precio máximo para los combustibles, en lugar de «continuar recurriendo a ayudas que no solucionan el problema de fondo y que, además, están favoreciendo el incremento de los costes que soportan las explotaciones».



