La organización agraria JARC-COAG denunciará la cadena de supermercados catalana Casa Ametller por aplicar la venta a pérdidas (comercializar un producto a un precio más bajo del que se ha adquirido) en sus ofertas de frutas y hortalizas hasta alcanzar los 25 céntimos de euro por kilo.

La organización agraria llevará esta práctica ante la Autoridad Catalana de la Competencia (ACCO) y la Agencia de Información y Control Alimentarios (AICA), después de comprobar que, en una de sus ofertas, Casa Ametller ha puesto a la venta los dos primeros kilos de melocotón amarillo, sandía y calabacín a 0,25 euros el kilo, por debajo del precio que le cuesta producirlos al labrador.

PIDEN A SUS PROVEEDORES QUE NO LES ENTREGUEN EL PRODUCTO sin precio ni un contrato de compraventa

El responsable de la Sectorial de la fruta dulce de JARC-COAG, David Ladra, critica que «con la excusa de la sobreproducción de fruta, Casa Ametller haga una competencia desleal hacia otros operadores, utilizando nuestro trabajo como herramienta y reclamo para engañar al consumidor».

SUPERMERCADOS CATALANA Casa AmetllerPor eso, Ladra recomienda los proveedores que no lleven sus productos a la cadena de supermercados sin precio ni un contrato de compraventa, lo que se conoce como venta a resultas.

Finalmente, Ladra lamenta «que sea precisamente Casa Ametller, compañía que siempre presume de estar junto a los labradores catalanes y de comercializar productos de proximidad y de calidad, quien ejerza una doble moral y realice los incumplimientos de la normativa comercial en la venta de fruta». Estas acciones, según Ladra, perjudican gravemente los productores.

Cabe destacar que esta cadena de supermercados catalana, en uno de sus carteles promocionales, recuerda que la oferta se debe a que tienen producción propia, aunque según JARC-COAG tambíén se nutren de proveedores.

En una reunión el pasado día 13 en Madrid con la Dirección general de Producciones y Mercados Agrarios, JARC-COAG denunció que la carencia de transparencia en la formación de precios de la fruta y el incumplimiento de la Ley de la Cadena Alimentaria, que establece un contrato para vender el producto, «hace que los labradores todavía no conozcan la liquidación de la campaña».