La presidenta de ASAJA Toledo, Blanca Corroto, ha defendido este martes 30 en Toledo, en el transcurso de la Asamblea General Ordinaria de la organización, que el olivar toledano, principal damnificado en la región por el temporal Filomena, reciba las ayudas regionales necesarias para hacer frente a las pérdidas reales del sector y atender a toda la superficie gravemente afectada en la provincia de Toledo, cifrada por la organización agraria en unas 70.000 hectáreas, y con más de 30.000 que han tenido que ser arrancadas o han precisado de podas severas, lo que mermará considerablemente el potencial productivo en al menos los próximos cinco años.

Los daños de Filomena y las las ayudas regionales han sido, junto con la reforma de la PAC y su repercusión en la agricultura y la ganadería provinciales, unos de los principales temas tratados durante la Asamblea.

Con relación a la PAC, ASAJA Toledo ha resaltado la escasa transparencia con la que se ha desarrollado el proceso final de reforma en cuyo acuerdo se ha optado por fijar en un 25% el porcentaje de los fondos de las ayudas directas a los ecoesquemas. La responsable provincial considera excesivo este porcentaje y ha resaltado que, si no se ajustan a la realidad productiva del sector en la provincia, pueden suponer en la práctica una importante pérdida de ayudas para el agricultor y el ganadero, que se sumaría  a los recortes presupuestarios que ya trae la PAC para los pagos directos.

Respecto a la condicionalidad social, también incluida en la reforma, ASAJA considera que, realmente, solo implicará mayor burocracia y papeleo porque los derechos de los trabajadores en España son respetados, como no puede ser de otra manera, por la inmensa mayoría de los agricultores. En este sentido, ha recalcado que «en nuestro país hay una rigurosa legislación en materia de trabajo y Seguridad Social que hay que cumplir y respetar, así como los distintos convenios colectivos del campo».

El presidente nacional de ASAJA, Pedro Barato, por su parte, ha denunciado que a la nueva PAC «le sobra ideología y le falta agronomía». En este sentido, ha lamentado que la ambición ambiental y climática, que todos podemos compartir, no se vea en absoluto acompañada de su correspondiente mayor dotación presupuestaria, sino que deberán ser los propios agricultores y ganaderos los que tengan que asumir nuevas y más rigurosas prácticas bajo el paraguas de los llamados ecoesquemas, si aspiran a percibir un nivel de pagos equivalente al actual.

RECUPERACIÓN PRODUCTIVA DEL OLIVAR

Con relación a la situación del olivar en Toledo, Corroto ha asegurado que conoce perfectamente los daños sufridos porque ASAJA Toledo ha sido, de hecho, la única organización agraria que ha realizado, en colaboración con ayuntamientos, informes de daños que, después, ha facilitado a las distintas Administraciones para que fueran tenidos en cuenta a la hora de adoptar las ayudas regionales de apoyo al sector.

En este sentido, la presidenta provincial ha incidido en que en una situación tan excepcional como la generada por el temporal de nieve y frío el pasado enero, y que ha supuesto una de las mayores catástrofes para el cultivo del olivo en la provincia, el seguro no puede ser puntuable a la hora de conceder las ayudas en las que trabaja la Consejería de Agricultura. “En Toledo -ha explicado- la superficie de olivar asegurada apenas supera el 7%”. Al mismo tiempo, ha resaltado la importancia de tener en cuenta las características específicas del olivar toledano (plantaciones tradicionales, de secano y dispersas) con el fin de que las futuras ayudas sirvan para su objetivo de recuperación de potencial productivo del cultivo.

Durante la Asamblea, los agricultores también han puesto de manifiesto su preocupación por el plan de gestión de las zonas ZEPA, pendientes de revisión por parte de la Consejería de Desarrollo Sostenible. ASAJA Toledo exige una revisión radical porque el plan es un atentado contra el sistema productivo. “Ahora es el momento de hacer lo que no se hizo en 2017, cuando no se contó con los agricultores, que son los dueños de las tierras de cultivo que sufren las limitaciones y, por ende, los principales afectados. Es el momento de consensuar un plan de gestión que no lastre la producción agrícola y cumpla, además, su función de conservación de las especies protegidas”, ha afirmado la presidenta provincial de ASAJA.