El viernes 8 de octubre, el Departamento de Ganadería de la Generalitat de Catalunya decomisó 22 équidos entre caballos, mulas y burros, a un tratante de la comarca de Osona supuestamente investigado por maltrato animal.

Desgraciadamente, dos de las yeguas ingresadas en El Hospital Veterinario de la UAB y en el Hospital Veterinario equino Eguisof, tuvieron que ser sacrificadas por su pésimo estado. Otro caballo murió repentinamente días antes del decomiso.

En el mes de junio varios particulares habían contactado con FAADA (Fundación para el Asesoramiento y Acción en Defensa de los Animales) para informar del terrible estado físico y las condiciones de mantenimiento en que se encontraban los équidos de una finca del municipio de Santa Eulalia de Riuprimer. El tratante tenía los animales repartidos en 5 explotaciones ubicadas además de Santa Eulalia de Riuprimer, en Santa Eugenia de Berga y Malla.

Desde FAADA se denunció inmediatamente la situación al DARP y se informó también al cuerpo de Agents Rurals solicitando actuación urgente y el decomiso de los animales. Según personas de la comarca, desde hacía años el tratante se dedicaba a comprar équidos viejos y con lesiones que ya no servían para las hípicas, para engordarlos y llevarlos a matadero, aunque ahora, legalmente, ya sólo podía llevar a los potros recién nacidos.

En el año 2020, el Seprona ya había detenido en Catalunya 15 tratantes de caballos que llevaban a matadero animales sin ninguna garantía sanitaria, falsificando los pasaportes, y por eso, éste y otros tratantes habían tenido que cambiar su actividad, preñando las yeguas y llevando los potros al matadero. Asimismo, en el 2017 la Asociación Adro había denunciado a este mismo tratante por dejar morir un caballo.

Pero no es hasta este mes de octubre que el DARP ordena el decomiso. Desde entonces se han hecho tres actuaciones, en la primera se decomisa una yegua que acaba muriendo al día siguiente en el hospital veterinario donde estaba ingresada, en la segunda se decomisa otra yegua que también fallece al cabo de unos días, y durante una nueva inspección se descubre que uno de los caballos ya había muerto. Por todo ello, finalmente el DARP decide cerrar la explotación y decomisar todos los animales.

Dado que, este tratante y su actividad ilegal eran, al parecer, ya conocidos por todos los cuerpos policiales, el cuerpo de los MMEE le imputará por un delito de maltrato animal, así como por varias irregularidades detectadas: carencia de código REGA y de libro de registro, y por mover los animales sin el correspondiente permiso sanitario.

FAADA felicita al DARP, y a los demás cuerpos policiales implicados, por la decisión de cerrar la explotación y retirar todos los équidos. Esto implica un coste elevado por los gastos del decomiso y la alimentación de los animales durante unos meses, y el Departamento, sin duda, ha hecho un esfuerzo en este sentido.