Aunque hace 10 años la mayoría de los inversores consideraban que invertir en Agribusiness en Europa era una actividad volátil y de alto riesgo, se ha producido un cambio de mentalidad y paradigma. El número de fondos que invierten en el sector agroalimentario se ha multiplicado por quince en los últimos 15 años, hasta alcanzar una cifra superior a 700 millones de euros en 2020. Esta es una de las principales conclusiones que se desprenden del informe “Agribusiness en la Península Ibérica” de CBRE, primera compañía internacional de consultoría y servicios inmobiliarios.

Un aspecto muy atractivo para la inversión de este sector son sus datos económicos sólidos, ya que no es habitual encontrar un sector que combine sólidas rentabilidades históricas, de hasta un 15%. La clase de activos del sector Agribusiness se ha convertido en una inversión con una relación entre riesgo y rentabilidad que atrae a un gran número de inversores. Otro aspecto que atrae la inversión en este sector es el aumento de la demanda de alimentos, ya que se calcula que la producción de estos crecerá entre un 60% y un 70% para poder alimentar a la población mundial de aquí a 2050 (9.000 millones de personas). Por otro lado, las oportunidades de crecimiento y fuentes sostenibles de este sector, sumada subvenciones de la UE, hacen que el apetito del inversor sea muy alto.

Según Thomás Teixeira da Mota, Agribusiness Senior Director para el sur de Europa de CBRE: “El interés de invertir en este sector reside en la simplicidad de esta clase de activos, ya que cubren una necesidad básica de nuestra vida diaria y resulta fácil de entender, pero ahora se ha demostrado que existen fundamentos sólidos que justifican el interés de los inversores en este sector.»

AGRIBUSSINES EN ESPAÑA: UN BOOM EN LOS ÚLTIMOS 15 AÑOS

Respecto a la Península Ibérica, el informe de la consultora pone en valor que gracias a sus productos agrícolas (aceite de oliva, el vino, los cítricos y otras frutas, hortalizas y muchos otros productos), sumado a el suave clima mediterráneo y la disponibilidad de recursos hídricos, ha suscitado un redescubrimiento de los inversores agrícolas internacionales en los últimos años. “En los últimos 15 años el sector agrícola ha realizado numerosas mejoras y ha madurado para convertirse en una opción de inversión realista y tremendamente atractiva para inversores institucionales a nivel internacional”, comenta Héctor Rodríguez Marrero, Associate Director Agribusiness CBRE España.

Otro aspecto importante de la Península Ibérica es su alta disponibilidad de terrenos de regadío, ya que abarca más de 4 millones de hectáreas de terrenos con estas características. Además, la ampliación del embalse de la Alqueva, el mayor embalse de Europa Occidental que riega alrededor de 120.000 hectáreas en el Alentejo, supondrá un incremento de la superficie de regadío en 50.000 hectáreas.

En cuanto a las operaciones de este sector en España, el informe de CBRE recoge que, además de las transacciones de terrenos, se ha producido también un importante aumento del interés por compañías del sector Agribusiness. En los últimos años, se han registrado grandes operaciones de fusión y adquisición, lideradas principalmente por fondos de capital privado. Con respecto al valor de estas operaciones, varía en función de la región y el tipo de cultivo. Las propiedades de nueva explotación con infraestructuras de regadío en Andalucía pueden alcanzar entre 30.000-40.000 €/ha (para cultivos permanentes), sin embargo, una explotación de aguacate (en plena producción) puede llegar a superar los 120.000 €/ha.

“Las principales operaciones del mercado español en los últimos 15 años son operaciones de venta o sale & leaseback de activos o carteras; o la introducción de un nuevo socio capitalista, que se convertirá en un nuevo accionista y destinará más fondos a la consecución de objetivos de expansión o adquisición en el futuro”, concluye Héctor Rodríguez Marrero.