Castilla y León comercializa anualmente cerca de 460.000 lechazos certificados con su corazón amarillo de la Marca Tierra de Sabor nacidos, criados y sacrificados en la comunidad autónoma que cuentan con una certificación de calidad y cuyas ventas se incrementan con la llegada de las fiestas navideñas, hasta un montante total de 19 millones de euros.

El consejero de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural de la Junta de Castilla y León, Jesús Julio Carnero, ha ofrecido ese dato durante la visita que ha realizado este martes 17 a una de las principales explotaciones de ovino de la localidad zamorana de Villalpando, en Tierra de Campos.

Carnero ha explicado que los lechazos certificados de la Comunidad Autónoma pueden contar con el marchamo de Tierra de Sabor si son nacidos, criados y sacrificados en Castilla y León y pueden ser incluidos en la IGP del Lechazo de Castilla y León si además son de las razas autóctonas ojalada, churra o castellana.

El consejero de Agricultura y Ganadería ha subrayado esos datos para que el consumidor «tenga claro» la procedencia y después tome la «decisión última» de comprar el lechazo que desee conociendo la trazabilidad del producto.

Carnero ha puesto de relieve que tanto el lechazo que cuenta con la vitola de Tierra de Sabor como el de la Indicación Geográfica Protegida del Lechazo de Castilla y León tienen una «calidad extrema».

Ha animado además a consumir este producto cárnico de ovino de Castilla y León, «lo primero por ser de aquí y lo segundo por la calidad».

Sobre el sector, el consejero de Agricultura ha indicado que aunque actualmente existen menos explotaciones de ovino que hace años, ahora las que existen tienen cada día mayor rentabilidad y capacidad de producción.

También ha manifestado la intención de la Junta de Castilla y León de luchar para que los precios que recibe el agricultor y el ganadero por sus productos sean «más justos».

Para ello, según ha destacado, la Consejería de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural ha creado con él al frente una dirección general de cadena alimentaria.

Con la creación de esa dirección general autonómica se pretende conseguir que los precios sean más justos y también más asequibles a las demandas del mercado.