La Plataforma Salvemos el Arabí y Comarca ha vuelto a denunciar este lunes el abandono masivo de lechugas en el Altiplano, esta vez en dos fincas: en el paraje del Carche, en Jumilla, y en el paraje de El Llano, en Yecla. Se han dejado perder decenas de miles de lechugas y se han desperdiciado para su producción millones y millones de litros de agua del acuífero Jumilla-Villena, sobreexplotado al 500%, en una comarca, el Altiplano, donde todos los acuíferos están sobreexplotados desde hace décadas, según la plataforma.

Las grandes empresas de cultivos intensivos del centro y del sur de la Región de Murcia que se han ido instalando en los últimos años en el Altiplano ya suman unas 3.000 hectáreas de regadíos intensivos, una superficie que sigue aumentando año tras año, con unas 120 hectáreas más en lo que llevamos de 2022.

“Tememos que puedan seguir llegando más empresas debido a la situación crítica y lamentable en la que se encuentra el Mar Menor, huyendo de nuevas restricciones en el Campo de Cartagena”, alertaba Alejandro Ortuño, portavoz del colectivo. “La cuestión es que estas empresas están trasladando los mismos problemas que han generado en el entorno del Mar Menor, con el agravante además de que puedan llegar a agotar todos los recursos de agua subterráneos de los que disponemos”.

En la mayoría de casos, no se trata de pequeños agricultores del Altiplano; se trata de grandes empresas exportadoras que facturan millones de euros, que se pasan regando diez meses al año (de febrero a diciembre), que traen mano de obra en autobuses que recorren cada día toda la Región de una finca a otra en condiciones muy precarias y que, además, reciben grandes cantidades de dinero público para toda la infraestructura de regadío, incluyendo grandes balsas de riego para estas lechugas.

“Es demencial que se esté utilizando dinero público para intensificar los regadíos en el Altiplano y agotar los acuíferos”, señalaba Ortuño, que además indicaba que, normalmente, la mayoría de productores que tienen acceso a estos fondos europeos, denominados “fondos operativos”, en la práctica son grandes empresas organizadas como OPFH (Organización de productores de frutas y hortalizas), una figura jurídica que utilizan los grandes conglomerados de grupos empresariales y de inversores para poder acceder a estas ayudas. “Las administraciones públicas han estado financiando con dinero público el expolio de los acuíferos a través de estos programas operativos, que además persiguen objetivos medioambientales, para más ultraje”, incidía Ortuño.

Estas ayudas públicas hacen posible, en otras cosas, que estas grandes empresas sean cada vez más grandes y estén acaparando cada año más tierras y más derechos de agua.