El sector de la flor cortada afronta uno de los momentos clave de la campaña anual: La festividad de Todos los Santos, cuando miles de familias visitan a sus familiares fallecidos y perpetúan la ancestral costumbre de decorar con flores sus lugares de reposo. La UPA ha recordado que un acto tan cotidiano como este puede conllevar también un acto de apoyo a los productores nacionales de flor cortada. Sobre todo cuando esta campaña es cada vez más corta en producción y en precio, según destaca COAG Andalucía.

UPA ha pedido a los consumidores que adquieran y regalen flores de origen nacional. Algo que en todo caso no es sencillo, dada la gran importación que se produce desde países foráneos, como Colombia o Ecuador, a un alto precio, mientras que las flores autóctonas se venden “mucho más baratas y en menor cantidad”.

“Tememos que el sector entre en decadencia, ya que en las grandes ciudades parece que ya se venden más calabazas que flores”, ha explicado Lorenzo Ramos, secretario general de UPA y productor de flor en la provincia de Badajoz, en alusión a la masiva adopción de la fiesta anglosajona de Halloween, por influencia del cine y las series.

UPA ha criticado la especulación que también existe en este sector: «los agricultores recibimos un precio muy bajo, mientras que las floristerías piden en ocasiones “barbaridades” a los consumidores», denuncian.

La organización ha defendido el sector de la flor cortada y ha pedido acciones de promoción que ayuden a este sector agrícola «dinámico y generador de mano de obra en las zonas rurales». Este año, además, ha sido bueno para la producción nacional. La meteorología ha favorecido la floración de margarita y crisantemo, producciones que están en su máximo esplendor.

coag andalucia recurda que es una campaña corta en producción y precio y que las incineraciones recortan el gasto

Por su parte, desde COAG Andalucía destacan que en los invernaderos ya está prácticamente toda la flor cortada y las cooperativas y comercializadoras mantienen una gran actividad desde hace al menos dos semanas ante la Festividad de Todos los Santos. Pero lo que era la campaña más importante del año para los floricultores andaluces es cada vez más corta en producción y en precio.

Los motivos para que los Santos tengan cada vez menos peso específico para el sector tiene que ver con el aumento de las incineraciones, así como que las nuevas generaciones no tienen arraigada la costumbre de acudir a los cementerios a poner flores a las tumbas de sus seres queridos, sin olvidar el aumento de flores artificiales que venden a mansalva en los bazares.

“A esto se suma –comenta Luis Manuel Rivera, responsable de Flor Cortada de COAG Andalucía-, la competencia que supone la gran cantidad de flores importadas de países como Holanda, Colombia, Kenia, Israel o Marruecos, que hacen bajar los precios que ya de por sí llevan años descendiendo hasta un 15% (aún más en el caso de las margaritas) y, por tanto, haciendo que este cultivo no sea rentable, lo que ha llevado a muchos al abandono de la actividad o a la producción hortícola”.

Entre las variedades más demandadas, destaca el crisantemo blanco, que es la flor más vendida en estas fechas, seguida del clavel, el crisantemo de colores y el monoflor, junto con otras flores de acompañamiento como la paniculata y el solidago, y algunos verdes como el ruscus y la mostera.

Las flores son un producto delicado y sensible, que necesita de una infraestructura costosa para su cultivo: luz, calefacción, sensores de lluvia, de temperatura, etc. Hay que resguardar a las plantas de las altas temperaturas y hay que garantizarle los periodos de luz y sombra que necesitan. Por ello, se trata de un sector que requiere de fuertes inversiones en tecnología para poder ser competitivos. “Suben los costes, la mano de obra, los insumos…, pero los precios están por los suelos”, lamenta Luis Manuel Rivera.

Es por ello, según cuenta, que muchos de los floricultores de Chipiona, principal centro productor de flor cortada de Andalucía, además de Lebrija, han optado por cultivar por encargo para agricultores holandeses ante la incertidumbre de precio del mercado incluso en Todos los Santos. “Hacen un contrato con los holandeses –explica-, que les facilitan hasta los esquejes, por lo que se elimina ese coste, se cultiva y se envía, cobrando un precio estipulado de antemano. Aquí no hay sorpresas, hay seguridad. Es un sistema que está funcionando y cada vez son más los floricultores que deciden trabajar para fuera con el precio asegurado”.