ASAJA-Sevilla y la Federación de Arroceros de Sevilla han celebrado este jueves 2 su tradicional encuentro anual con el sector arrocero: el Día del Arroz, que ha cumplido su XIX edición, donde han puesto en aviso que el plan estratégico del Ministerio de Agricultura para la nueva PAC margina al arroz frente al resto de los regadíos. De hecho, han denunciado que en la última versión del Plan Estratégico provocará pérdidas de casi el 80% de la ayuda verde que se recibía hasta ahora.

Para los más de 200 arroceros asistentes, la sequía ha sido , junto a la nueva PAC, el principal motivo de preocupación de los arroceros sevillanos, que con los embalses de la cuenca del Guadalquivir al 26%, ven seriamente comprometida la próxima campaña de riego.

Además, el Plan Estratégico Nacional para la nueva PAC que el Ministerio de Agricultura presentará en Bruselas el 31 de diciembre y estará en vigor entre 2023 y 2027, margina al arroz y penaliza severamente a los arroceros, que sufren pérdidas por la reducción del número de regiones en el nuevo sistema de ayuda a la renta y sufren una pérdida aún mayor con la desaparición del Pago Verde y su sustitución por los nuevos ecoesquemas.

Así lo ha explicado en su intervención el coordinador de los Servicios Técnicos de ASAJA-Sevilla, Antonio Caro, tras el acto de inauguración del encuentro, que ha contado con el Alcalde-Presidente del Ayuntamiento de Isla Mayor, Juan Molero; la delegada territorial de Agricultura, Ganadería y Pesca de Sevilla, María Isabel Solís; el presidente de la Federación de Arroceros de Sevilla, Mauricio Soler, y el presidente de ASAJA-Sevilla, Ricardo Serra.

EL ARROZ, ¿CULTIVO DE SECANO?

El coordinador de los Servicios Técnicos de ASAJA-Sevilla ha denunciado en su intervención “el agravio que pueden sufrir los arroceros en la nueva PAC”. El arroz, un cultivo de regadío que se desarrolla bajo agua, cuenta con una práctica para su nuevo ecoesquemas por un importe muy inferior al que recibirán el resto de los regadíos, según aparece sorpresivamente en la última versión del Plan Estratégico que el MAPA expuso para su revisión pública el pasado martes, lo que provoca pérdidas de casi el 80% de la ayuda verde.

Desde ASAJA-Sevilla instan al Ministerio de Agricultura a remunerar esta práctica con el mismo importe que el resto de cultivos de regadío, tal como se contemplaba en las anteriores versiones del Plan Estratégico nacional, dado que con la actual propuesta se margina al arroz.

En esta misma línea incidió la asesora de programas e informes de la Secretaría General de Agricultura, Ganadería y Alimentación, María Pilar Garrido, quien ha mostrado su sorpresa por el tratamiento que desde el Ministerio se le está dando al cultivo y ha indicado que “el arroz es un cultivo de regadío y, como mínimo, debe recibir el mismo importe que el resto de los cultivos de regadío”.

Tal como ha afirmado Pilar Garrido, el arroz de Sevilla parte ya de unos estándares de calidad muy amplios, porque se cultiva en su totalidad bajo las directrices de la producción integrada.

Garrido ha revelado las carencias que ha mostrado la actual ayuda agroambiental para el arroz y ha expuesto las líneas que plantea la Consejería para la nueva ayuda agroambiental, con la que se persigue reducir el tiempo de inundación y la superficie total inundada para crear un sistema de mosaicos que favorezca la proliferación de todo tipo de aves. Desde la Consejería se pretende que la nueva ayuda cuente con un presupuesto más alto y que se ponga en marcha ya en 2022.

Posteriormente, Manuel Lobeto, MSc Internacional en Desarrollo Rural, ha presentado el grupo operativo SAMA, en el que participa la Federación de Arroceros. El Servicio Andaluz de Monitorización del Arroz es un proyecto absolutamente pionero basado en imágenes de satélites, internet de las cosas e inteligencia artificial, mediante el que se consigue dotar al sector arrocero de una plataforma tecnológica para recopilar, gestionar y modelar los datos del cultivo y así lograr su plena digitalización y la mejora global de su sostenibilidad.

A continuación, el responsable técnico de colza, girasol, algodón, arroz y semillas en BASF, Juan Manuel Contreras, ha presentado la nueva tecnología para el control de malas hierbas Provisia, que desarrolla la compañía en la estación experimental de Utrera y que permitirá mejorar la actual tecnología Clearfield, ampliamente consolidada.

EL ARROZ, FUENTE DE RIQUEZA Y EMPLEO

Por último, la presentación del «Estudio del impacto económico y social del cultivo del arroz en las marismas del Guadalquivir como dinamizador de la economía andaluza» ha estado a cargo de la catedrática de la Universidad de Sevilla, Lourdes López, coordinadora del estudio junto a los profesores Mercedes Castro y Rafael del Pozo quienes, durante dos años y con la colaboración de la Federación de Arroceros de Sevilla, han desarrollado este trabajo, que pone de manifiesto las fortalezas y la excelencia alcanzada por esta zona arrocera de referencia en Europa.

El arrozal sevillano se ubica en una inigualable situación geográfica y, con 36.500 hectáreas de cultivo, es el más importante de España, ya que supone el 33% de la superficie arrocera del país y se sitúa en primera posición tanto en superficie como en producción, siendo particularmente reseñable el caso de la variedad índica, donde el arrozal de las Marismas del Guadalquivir aporta casi la mitad de la producción española y más del 15% de la europea.

La provincia de Sevilla presenta el 92% de la superficie andaluza dedicada al cultivo del arroz, extendiéndose entre ambas márgenes del río Guadalquivir, fundamentalmente, en los municipios de Isla Mayor, La Puebla del Río, Aznalcázar, Los Palacios y Villafranca, Dos Hermanas y Utrera. A merced de su enclave junto al Parque Natural de Doñana, es uno de los mayores humedales de Europa, convirtiéndose en un ecosistema perfecto para la avifauna de la zona.

En términos laborales, pese a que la nueva PAC margina al arroz, el cultivo genera más de cinco mil puestos de trabajo directos, lo que supone cien millones de euros pagados en salarios. La industria del arroz y sus actividades vinculadas (talleres, las empresas fitosanitarias, las comunidades de regantes, las cooperativas arroceras, la industria de transformación y comercialización del cangrejo rojo o los establecimientos de restauración vinculados a la gastronomía del arroz) son generadoras de riqueza y empleo. A estas cifras hay que añadir unas ventas de más de 680 millones de euros y una contribución de 38 millones a las arcas públicas, configurándose como un verdadero motor de crecimiento en su entorno.