El Consejo Rector de Cooperativas Agroalimentarias de España acordó, en su reunión del 21 de octubre, apoyar la movilización nacional convocada para el próximo 28 de octubre en Madrid por ASAJA, COAG y Unión de Uniones, bajo el lema ‘Dar de Comer tiene que dar para vivir. Por un campo con futuro: soluciones ya’.
Este respaldo responde a la coincidencia de varias de las reivindicaciones de la movilización con las propuestas que Cooperativas Agro-alimentarias de España viene trasladando a las administraciones nacionales y europeas.
Para la organización, el fuerte incremento de los costes de la energía, especialmente del gasóleo B, los costes de producción, la competencia desleal de las importaciones que no cumplen con los estándares exigidos en la UE, y una carga burocrática inasumible, donde al productor se le trata como presunto defraudador, agravan la situación límite y la viabilidad de cientos de miles de explotaciones agrícolas y ganaderas. Esta situación requiere medidas urgentes que permitan preservar la capacidad productiva y sostener la actividad económica y el empleo en las zonas rurales».
A estas dificultades se suma que el campo español está fuertemente condicionado por la incertidumbre geopolítica, la falta de relevo generacional, de trabajadores y por los efectos negativos del cambio climático. En este contexto, la organización reclama un Plan Nacional del Agua, con una visión a largo plazo, que garantice la disponibilidad de recursos hídricos para producir alimentos, mediante una gestión eficiente, infraestructuras adecuadas y medidas de adaptación a los nuevos escenarios climáticos.
El Gobierno actual y los futuros deben ser muy conscientes de que estos desafíos afectan directamente a la producción y disponibilidad de alimentos y al coste de la cesta de la compra, especialmente para los ciudadanos más vulnerables.
Cooperativas Agro-alimentarias de España considera igualmente alarmante que las negociaciones del marco presupuestario y de la PAC 2028-2034 de la UE impliquen una reducción del presupuesto de la PAC, su debilitamiento y atente contra el funcionamiento del mercado único. Garantizar la producción de alimentos debe ser una prioridad estratégica de la Unión Europea y su primera línea de defensa.
Asimismo, considera «especialmente grave que las inversiones para que la industria cooperativa agroalimentaria pueda adaptarse a los cambios productivos, necesarios para cumplir con las exigencias medioambientales que nos hemos impuesto los europeos y el cambio climático, no queden aseguradas en la propuesta de la Comisión Europea. Invertir e innovar en las cooperativas es asegurar la viabilidad de las explotaciones agrícolas y ganaderas de sus socios y socias».
Por último, compartimos que necesitamos una cadena de valor agroalimentaria que genere valor y rentabilidad en todos los eslabones. Para conseguir este objetivo necesitamos medidas que estructuren y organicen al sector productor en el mercado a través de cooperativas dimensionadas económicamente y una legislación de la cadena alimentaria rigurosa que no penalice ni discrimine el modelo cooperativo, porque terminará afectando a las explotaciones de sus socios y socias, precisamente el eslabón que la ley pretende proteger.
Cooperativas Agro-alimentarias de España destaca el papel estructural de las empresas cooperativas en la rentabilidad económica presente y futura de las explotaciones. La comercialización conjunta refuerza la capacidad de negociación en el mercado y, gracias a las economías de escala facilitan el acceso a medios de producción y servicios a costes más eficientes, de manera programada y con seguridad financiera.
Además, defienden que «las cooperativas son empresas vinculadas al territorio, no se deslocalizan y trabajan con una estrategia a medio y largo plazo. Su actividad conecta la rentabilidad de sus familias socias con el empleo, la sostenibilidad ambiental y social del entorno donde desarrollan su actividad, las zonas rurales. Fortalecer el cooperativismo agroalimentario es clave conseguir un campo con futuro».





