Cada día vivir del campo y para el campo es más complicado. Y no solo por la falta der entabilidad, sino porque se está convirtiendo en una labor con demasidos detractores. Un agricultor en Cantal, en Francia, ha sido condenado a pagar 8.000 euros a sus vecinos por un «disturbio anormal del vecindario» causado por los olores de su cría de ganado. Los residentes habían denunciado los hechos hace diez años y el largo proceso judicial ya ha terminado.

El problema residía en las placas de heno, que estaban almacenadas demasiado cerca del hogar de algunos vecinos, lo que provocaba «olores fuertes e irritantes». Además, se utilizaba un edificio de almacenamiento como un edificio de ganado, lo que generó «inconvenientes» relacionados con el almacenamiento de estiércol.

La sentencia del Tribunal de Apelación de Limoges, a la que ha tenido acceso AFP, concluye que una pareja de jubilados «sufrió una alteración anormal del barrio durante muchos años».

Dicho tribunal condenó al agricultor a pagar 6.000 euros en daños y 2.000 en virtud del artículo 700 del Código de Procedimiento Civil, es decir, por las costas judiciales.

El agricultor no quedó contento con la decisión del tribunal y afirmó que la sentencia es «la estupidez llevada al máximo», según el diario «La Montagne». Aún así, aceptó la decisión, después de un enfrentamiento que dura diez años y hace cada vez más difícil la convivencia.

Los magistrados también consideraron que la actividad «no autorizada» de cría en un edificio de almacenamiento generaba estiércol «casi debajo de la ventana de la cocina» de los vecinos, ocasionando en este caso una «molestia visual».

Eso sí, El tribunal encargado del caso rechazó otra solicitud de los vecinos, que querían prohibir la presencia de estiércol fuera del área prevista: «No es anormal encontrar desechos de animales de granja generados cuando se mueve el rebaño», han dictaminado los jueces.