El Grupo Operativo Supraautonómico Climsostrigo, cofinanciado por el Fondo Europeo Agrícola de Desarrollo Rural (FEADER) y la Administración General del Estado, ha presentado en las XXXVIII Jornadas Técnicas de la Asociación Española de Técnicos Cerealistas (AETC), que se celebran en el Museo Palacio del Tiempo de Jerez de la Frontera, los resultados de sus ensayos sobre la contribución del nuevo material vegetal a la adaptación del trigo blando al cambio climático y a la mejora de la sostenibilidad del cultivo.
La ponencia, titulada «Presentación de resultados del proyecto G.O. Climsostrigo», ha corrido a cargo de Jordi Doltra, investigador del programa de Cultivos Extensivos Sostenibles del IRTA y responsable de la coordinación científica y técnica de Climsostrigo, que ha repasado el comportamiento de las variedades ensayadas bajo cuatro manejos: el convencional, uno con una reducción del 50% del nitrógeno aplicado, otro sin fungicida y un cuarto que combina ambas reducciones.
«La estrategia no es aplicar siempre más insumos, sino combinar clima, variedad, manejo del nitrógeno y riesgo sanitario», ha señalado Doltra. «Una misma variedad puede cambiar su comportamiento según el clima de la zona, la respuesta al nitrógeno y la presión de enfermedades fúngicas.»
UNA RED DE ENSAYOS EN SIETE COMUNIDADES
Durante las campañas 2024/25 y 2025/26, el grupo operativo ha evaluado diez variedades de trigo blando de invierno y otras diez de primavera en una red de ensayos repartida por Cataluña, Aragón, Castilla y León, Navarra, Extremadura, Castilla-La Mancha y Andalucía, que abarca zonas climáticas templadas, frías y cálidas.
Los resultados confirman el peso del ambiente: las diferencias medias de rendimiento entre localidades han llegado a 4,2 toneladas por hectárea en el trigo de invierno y a 5,3 toneladas en el de primavera, y la campaña 2025/26 ha sido menos productiva que la anterior en ambos tipos de trigo.
Según ha explicado Doltra, el clima es el principal responsable de estas diferencias entre ambientes, con un gradiente de descenso de la producción de norte a sur. En particular, los días con temperaturas máximas superiores a 30 °C entre el espigado y la maduración penalizan el rendimiento en ambos ciclos, y el balance hídrico también influye. En el trigo de primavera, además, la acumulación de grados día hasta el espigado tiene un efecto positivo en el rendimiento de las variedades.
MENOS INSUMOS, PÉRDIDAS CONTENIDAS Y LA ELECCIÓN VARIETAL MARCA LA DIFERENCIA
Tomando como referencia el manejo convencional, reducir a la mitad el nitrógeno aplicado ha supuesto una merma media del rendimiento en torno al 6% en el trigo de invierno y del 3,5% en el de primavera. Prescindir del fungicida no ha reducido la cosecha del trigo de invierno, mientras que en el de primavera la ha recortado un 10,1%. Al combinar ambas reducciones, la caída ha sido del 7,5% en invierno y del 12,7% en primavera, con diferencias según la localidad.
En el trigo de invierno, las diferencias entre variedades han alcanzado los 1.198 kilos por hectárea (16,2%), con BT64 y Protano como las más productivas. Ninguna variedad ha reducido de forma significativa su rendimiento sin fungicida, y KWS Ultim ha sido la única que no lo ha hecho con menos nitrógeno. Con la reducción combinada de nitrógeno y fungicida, BT64 y Protano han sido las que mejor se han comportado.
En el trigo de primavera, la horquilla entre variedades ha sido de 561 kilos por hectárea (11,4%), con Setenil, Rota y Ligabue a la cabeza. Rota, Artur Nick, Alegrías y Esperado no han reducido significativamente su rendimiento ni con menos nitrógeno ni sin fungicida, mientras que Setenil y Rota han destacado cuando se reducen ambos insumos a la vez.
INDICADORES Y FICHAS PARA ELEGIR VARIEDAD
El proyecto ha evaluado además distintos indicadores de sostenibilidad para caracterizar la respuesta de las variedades a la reducción del abonado nitrogenado. Los basados en la productividad, como el índice de tolerancia al estrés o el índice de rendimiento, han discriminado mejor entre variedades que la eficiencia en el uso del nitrógeno.
Con estos resultados, Climsostrigo ha elaborado fichas de elección varietal y manejo según el ambiente para el trigo de invierno y el de primavera, que proponen una lectura en tres pasos: identificar el ambiente de ensayo más parecido a la propia explotación, revisar las variedades más productivas en esa localidad y ajustar la elección en función del nitrógeno y el fungicida que se vayan a aplicar.
El grupo operativo difunde sus resultados a través de su web, climsostrigo.es, y de los canales de las entidades del consorcio, con el objetivo de trasladar al sector estrategias productivas que hagan el cultivo del trigo blando más sostenible y mejor adaptado al cambio climático.



