Las alertas sanitarias relacionadas con casos de Listeria han reabierto el debate de la seguridad e inocuidad alimentaria. La empresa valenciana Citrosol, especialista en soluciones poscosecha, ha querido volver a recordar una serie de medidas y recomendaciones, relacionadas con las buenas prácticas agrícolas, con el objetivo de minimizar cualquier tipo de riesgos microbiológicos relacionado con las frutas y hortalizas.

 Dichos riesgos microbiológicos hacen referencia a la contaminación por microorganismos (virus, bacterias, hongos) – potencialmente patógenos para el ser humano – y se consideran hoy día un peligro emergente, tal y como se advierte desde la EFSA (Agencia Europea de Seguridad Alimentaria) y la FDA (Food and Drug Administration, de los EEUU).

Las alertas sanitarias que se producen por contaminación microbiológica en frutas y hortalizas suponen un creciente problema de salud pública que además se traduce en importantes pérdidas económicas para el sector por la destrucción de producto, costes logísticos, cierre de fronteras e imagen en los mercados.

Prevención, Agua de calidad y sistema de lavado

La clave en términos de seguridad alimentaria y riesgos microbiológicos es la prevención, siendo el agua y el lavado poscosecha el punto más crítico desde que la fruta se recolecta y llega al consumidor final. Es una etapa decisiva porque unos pocos kilos de fruta con patógenos pueden afectar a envíos completos por contaminación cruzada durante el lavado. De ahí la importancia de la calidad del agua y de los sistema de desinfección empleados.

“Hemos visto lavadoras de F y H que podían estar mucho más limpias desde un punto de vista microbiológico, pero la practica más potencialmente peligrosa que hemos detectado es la reutilización de aguas de lavado sin la monitorización adecuada, sin control sobre las concentraciones de Ozono o Cloro utilizadas” explica Benito Orihuel, director general de Citrosol, “es necesaria la monitorización y el control del proceso de lavado”.

Desde el año 2011 Citrosol viene implementando sus Sistemas Citrocide® en contraposición a la utilización de otros desinfectantes a base de cloro que además de ser de difícil monitorización práctica añaden problemas medioambientales y de seguridad alimentarias causados por los DBPs (Desinfection by products: cloratos, cloritos y percloratos) del Cloro

El agua de lavado utilizada deberá ser al menos de calidad de agua limpia (max. 100 ufc E. coli /100 mL) en las fases iniciales de lavado. El agua de los aclarados finales deberá ser de calidad potable, si las frutas y hortalizas son alimentos listos para el consumo, como tomates, manzanas, peras, zanahorias o cebolletas, entre otros.