Un total de 1.068 ganaderos gallegos y otros cerca de 650 de Castilla y León y otros más de Asturias figuran entre los demandantes de indemnizaciones millonarias contra lo que consideran un «cártel de fijación de precios» integrado por las industrias lácteas, según fuentes del gabinete de abogados Eskariam, especializado en demandas colectivas, que representa sus intereses.

Fuentes del citado gabinete han indicado a Efeagro que los ganaderos gallegos representan un 57% del total, los de Castilla y León el 35 por ciento y los asturianos el 6 por ciento de los que en el conjunto de España integran la demanda colectiva presentada por ese gabinete de abogados. A este hay que sumar otras demandas de ganaderos con sus propios abogados.

Este grupo de ganaderos denuncia que desde el año 2000 se llevaron a cabo en España prácticas anticompetitivas por parte de las industrias lácteas, a consecuencia de los cual han pasado de 50.000 explotaciones ganaderas en activo hace veinte años a solo algo más de 12.000, lo que supone una caída del 76%.

Eskariam, que subraya contar con «siete de las diez mayores explotaciones lácteas de Galicia», indica que ya intentó alcanzar un acuerdo con las industrias lácteas, pero «no tuvo éxito», según las citadas fuentes.

Precisaron que las empresas Lactalis, Danone, Pascual y Puleva «rechazaron abiertamente esta posibilidad» y «el resto ni se dignó a contestar».

Apunta que las asociaciones de empresas lácteas Aelga y Gil y las industrias lácteas Pascual, Danone, Puleva, Lactalis, Celega, Schreiber, Nestlé y Capsa, que actúa bajo la marca Central Lechera Asturiana, fueron sancionadas por prácticas anticompetitivas por la Comisión Nacional del Mercado de la Competencia (CNMC), una decisión que ha sido recurrida.

Eskariam denuncia que varias de esas industrias han lanzado en los últimos meses mensajes alegando que las indemnizaciones millonarias que reclaman los ganaderos «podrían provocar un desmoronamiento de todo el negocio lácteo», y advierte de que «no se puede, ni se debe, engañar a la opinión pública ni a los ganaderos con mensajes tan tergiversados y calculados».