El Juzgado de lo Penal Nº 2 de Cáceres ha condenado, por un delito de maltrato animal, a más de un año y siete meses de cárcel al propietario de varios caballos en distintas fincas de la localidad de Santa Ana (Cáceres), por cuyo casco urbano tenían que deambular «abandonados a su suerte» en busca de alimento.

Como consecuencia de la falta de atención, murieron dos animales, que vivían «como asilvestrados» buscándose su supervivencia o la «buena voluntad de los vecinos».

Según recoge la sentencia, que es firme por conformidad de las partes, el hombre era responsable de al menos siete yeguas, tres caballos y tres potros, repartidos en tres fincas de dicho municipio.

ANTE LA FALTA DE COMIDA ABANDONABAN LA PARCELA DEL ACUSADO «CADA VEZ QUE PODÍAN INCLUSO LLEGANDO A «DEAMBULAR» POR LOS ENTORNOS DEL CASCO URBANO

Sin embargo, entre noviembre de 2018 y febrero de 2019, el «acusado no ha prestado ninguna atención a sus caballos, ni ha asegurado que tuvieran comida a su disposición, ni ha facilitado el seguimiento veterinario de los mismos», ha asegurado el juez.

Así, los animales, ante la falta de comida abandonaban la parcela del acusado «cada vez que podían», para asegurarse su supervivencia, incluso llegando a «deambular» por los entornos del casco urbano, metiéndose en fincas de terceros en busca de alimento y agua.

De hecho, uno de los potros, sin poder ponerse en pie por su debilidad, fue hallado sentado en una vía pública del municipio, lo que movilizó al ayuntamiento a avisar al acusado «de la imperiosa necesidad de asistir veterinariamente al animal, así como de suministrarle comida y agua».

Tras hacer caso omiso, acabó muriendo, a pesar de ser atendido por el servicio de urgencias de la Facultad de Veterinaria.

Además, dos caballos tuvieron que ser trasladados a una hípica en Portaje por orden judicial para garantizar su supervivencia.

El resto de equinos fueron llevados a la dehesa boyal del Ayuntamiento de Santa Ana, muriendo uno de ellos como consecuencia de la falta de cuidados que venía sufriendo.

La asociación «El Refugio del Burrito«, parte que denunció los hechos y que se quedará con los animales vivos, recoge la sentencia, atendió a los animales trasladados a Portaje.

La pena a su propietario podrá ser suspendida por tres años, según el acuerdo, con la condición de que no vuelva a delinquir en dicho plazo y de que pague la responsabilidad civil de cien euros mensuales en dicho periodo.

(Fotos: Archivo sin relación con la noticia)