ALIENTE (Alianza Energía y Territorio) en Guadalajara

Estimado Sr. García Page:

Consultando los mapas de proyectos eólicos y fotovoltaicos presentados para ubicarse en terrenos de Guadalajara nos preguntamos cuál es su idea de desarrollo para nuestra provincia.

Los proyectos inundan La Campiña y La Alcarria. Y cuando decimos inundan lo decimos literalmente. Por favor, Sr. García-Page, observe el mapa de La Campiña de Guadalajara donde los proyectos y las líneas de evacuación se solapan: las líneas aéreas de alta tensión discurren por terrenos solicitados por diversas promotoras para plantas de gran extensión (megaplantas) cuyas ubicaciones se superponen y se unen conformando un nuevo paisaje: infinitas hectáreas llenas de módulos fotovoltaicos y vallados perimetrales que afectan a vías pecuarias, caminos, arroyos, lagunas… Las plantas fotovoltaicas se sitúan muy cerca de las poblaciones ahogando a pueblos como Villaseca de Uceda, El Cubillo de Uceda, Casa de Uceda o Usanos. Por el término municipal de El Casar discurren hasta cuatro líneas aéreas de alta tensión, que evacúan hacia Madrid la energía obtenida en Guadalajara.

Estos proyectos, Sr García-Page, se presentan ignorando las recomendaciones recogidas en la Resolución de 30 de diciembre de 2020, de la Dirección General de Calidad y Evaluación Ambiental del MITERD, por la que se formula la declaración ambiental estratégica del Plan Nacional Integrado de Energía y Clima 2021-2030. Como Usted bien sabe, se recomienda situar las plantas fotovoltaicas y eólicas en terrenos degradados, sin valor agrológico y sin relevancia para la fauna. Pues bien, nada más alejado de la realidad: el único criterio aplicado a estos proyectos es su ubicación cercana a Madrid y la facilidad para conseguir los contratos de arrendamiento baratos con los dueños de las tierras, independientemente de su aprovechamiento agrícola (regadío y cereal) y de su biodiversidad.

Hablando de biodiversidad y de naturaleza ¿Sabía, Sr. García-Page, que la Campiña de Guadalajara es una zona privilegiada para las aves esteparias y rapaces? Muchas de las especies afectadas por la enorme extensión de las megaplantas están catalogadas “en extinción” y como “vulnerables” en el Catálogo Regional de Especies Amenazadas de CLM. Digamos adiós a las avutardas, al sisón común, a las gangas, a los aguiluchos pálido y cenizo, al cernícalo primilla, al águila imperial ibérica, al águila perdicera, a la culebrera europea, al águila real, al buitre negro y al alimoche, cuya expansión y supervivencia habíamos logrado tras décadas de políticas de protección.

¿Cuál va a ser la economía de los pueblos pequeños afectados por las megaplantas? ¿Vivirán de las compensaciones, licencias y tasas que obtengan los municipios los 30 años de vida de las plantas? Es cierto que los dueños de las tierras recibirán dinero de las promotoras y los ayuntamientos incrementarán temporalmente sus ingresos. Pero los dueños de las tierras no suelen ser los que las trabajan y los auténticos agricultores (los más jóvenes, sobre todo) que las arriendan ahora, ven amenazados sus trabajos y su estilo de vida en los pueblos.

La agricultura de secano se reduce drásticamente (como si no fuera necesaria, con la experiencia que ya tenemos de la crisis originada por la guerra de Ucrania), la ganadería extensiva se extingue y el profundo cambio en el paisaje y en la biodiversidad acabará con otro tipo de negocios como los orientados a la naturaleza o al turismo. Insistimos en la pregunta ¿de qué van a vivir en estos pueblos si se acaba con su economía productiva? Las plantas eólicas y fotovoltaicas solo crean puestos de trabajo durante los seis meses de su instalación, empleos que desaparecen después. No se crean nuevos puestos trabajos estables y de calidad, por mucho que las compañías eléctricas, incluso algunas autoridades autonómicas, se empeñen en repetirlo hasta la saciedad. ¡Todo lo contrario! Sin lugar a duda, estamos acelerando la despoblación y el abandono de la vida rural.

Sr. García-Page, en ALIENTE en Guadalajara somos partidarios de las energías renovables y de su implantación ordenada bajo una planificación territorial basada en criterios ambientales y socioeconómicos.

Una buena planificación evitaría la burbuja especulativa que estamos viviendo. Ni en La Campiña de Guadalajara ni en La Alcarria queremos ser zonas de sacrificio. La selección de las ubicaciones de las megaplantas que realmente se estimen necesarias debería realizarse desde la Administración, limitando los megaproyectos a zonas con verdadera capacidad de acogida.

El desarrollo de las energías renovables debe basarse en el autoconsumo (todos los tejados y zonas industriales con placas solares), en las comunidades energéticas, en la instalación de plantas eólicas y fotovoltaicas de mediano y pequeño tamaño que se integren y favorezcan a los municipios donde se ubiquen. Las megaplantas que se estimen estrictamente necesarias deberían distribuirse equitativamente entre todas las Comunidades Autónomas, instalarse en terrenos degradados y en lugares seleccionados con criterios medioambientales y socioeconómicos.

Por último, le dejamos algunos datos para que comprenda nuestra preocupación por el futuro de nuestra provincia: Más de 70 proyectos presentados en Guadalajara, más de 11.839 ha de terrenos agrícolas ocupados por los proyectos (más de 6.836 ha tan sólo en La Campiña), más de 465 Km de nuevas líneas de alta tensión… ¿Es este el desarrollo que queremos para nuestra provincia y para nuestros pueblos? Viendo estas cifras nos preguntamos, Sr. García-Page, si es capaz de dormir tranquilo sabiendo que lo que están haciendo supone acabar definitivamente con los pueblos y sus gentes, cuando existen modelos alternativos viables, mucho más sensatos y equilibrados que nos beneficiarían a todos y no solo a las grandes empresas. Aunque viendo el reciente fichaje de su director de Gabinete por Iberdrola se empieza a comprender todo un poquito más.

Ojalá esta carta sirva para que la instalación y el uso de las renovables se empiece a abordar en toda su complejidad, pensando en el futuro de las zonas rurales y no sólo en beneficios económicos y políticos a corto plazo.

Un saludo, presidente.