El debate sobre la Ley de la Cadena Alimentaria no acaba, pero da la impresión de que aún debería durar más porque se están dando situaciones cuanto menos sorprendentes. Hace solo unos días, UPA Huelva  reiteraba su denuncia por las campañas de utilización de la fresa como producto reclamo promocional por Carrefour, poniendo como ejemplo que ofrece el primer Kg de fresa a 1,89 € y el 2º Kg a 0,57€, es decir a 1,23 €/kg si el cliente se lleva 2Kg, lo que consideran «especialmente sangrante». Y respuesta de Carrefour ha sido sacar una nota para difundir que ha comercializa al año 12.500 toneladas de fresa de origen nacional y poner de relieve su compromiso con el sector cooperativo onubense, pero no anuncia un cambio de política de precios.

En su nota promocional, Carrefour señala que la cadena distribuye a través de Socomo, su central de compras hortofrutícola, 7.500 toneladas en sus establecimientos en España y las 5.000 restantes se exportan a países como Francia, Italia, Rumanía, Polonia y Emiratos Árabes. La fresa que se ofrece hasta el mes de mayo procede de Huelva y la que se comercializa durante la campaña de verano procede de otras zonas de producción como Segovia, Valencia y Cataluña.

La compañía trabaja en la actualidad con 60 cooperativas, las cuales a su vez pueden colaborar a su vez con hasta 150 productores locales. Entre ellas, destaca la cooperativa Santa María de Rábida, ubicada en la localidad onubense de Palos de la Frontera. Esta cooperativa es el mayor productor de fresas de Europa y trabaja con Carrefour desde hace 20 años. Además de fresón, la empresa de distribución comercializa arándano, frambuesa y mora producidos por este productor.

La campaña de Fresón de Palos se inicia con la obtención de la planta en viveros a bajas temperaturas, por lo que en esta fase las fresas se cultivan en Castilla y León. Una vez que las plantas están en el momento óptimo, se trasladan a Palos de la Frontera y se replantan en un entorno privilegiado, en más de 1.200 Has. de tierras arenosas, situadas sobre calizas terrosas; unas condiciones geológicas que, unidas a un suave clima y a un agua de excelente calidad para el regadío, constituyen las características idóneas para el crecimiento de un fresón de un tamaño, textura, color y sabor inigualables.