LA UNIÓ de Llauradors espera una cosecha de cereales en el conjunto de las zonas productoras de la Comunitat Valenciana de alrededor de 49.000 Tm, lo que supone un incremento del 16% sobre la pasada campaña, pero un 13% inferior a la media de los últimos diez años. Por ello, se apuesta por establecer con la industria unos contratos que garanticen un suministro a cambio de un precio adecuado para el productor y una moratoria en la devolución de los préstamos del principal y de los intereses que se solicitaron en el marco de las ayudas establecidas por la sequía de 2014

La actual campaña del cereal de invierno, tras iniciarse la siega, es bastante irregular según las diferentes comarcas productoras. Mientras en las comarcas de Castellón, sobre todo en el norte, se espera una cosecha muy superior a la pasada, en el resto de comarcas cerealistas de Alicante y Valencia la cosecha será menor, con una reducción de rendimientos del 40% respecto de lo que se considera una cosecha normal (3,5 Tm/Ha).

En esta irregularidad ha tenido una influencia decisiva la climatología. Un invierno muy seco y caluroso con falta de horas frío y una primavera algo más lluviosa pero con temperaturas de finales de mayo anormalmente altas y claves para obtener un buen rendimiento final del grano.

A estas condiciones adversas hay que sumar un ataque generalizado de hongos por exceso de calor y humedad en primavera, situaciones de estrés hídrico que han provocado un menor rendimiento en la mayoría de zonas. Estas condiciones desfavorables no se han dado en las comarcas del norte de Castellón, lo que ha hecho que la producción autonómica sea superior a la campaña pasada aunque en las comarcas del sur de la Comunitat es inferior.

la caída de precios conlleva que las explotaciones tengan un nivel de endeudamiento que hace peligrar su viabilidad

El aumento de producción autonómico contrasta con la bajada prevista de más del 1% en el resto del Estado y a pesar de ello los precios vuelven a bajar otra vez. Por el contrario los costes han aumentado en los últimos dos años, lo que supone que en ese periodo la renta neta de las explotaciones de cereales valencianas disminuya un 31%, a lo que se debe sumar un descenso del 13,5% del antiguo pago único (ayudas desacopladas).

Esta situación de caída de renta, por un descenso continuado del precio de los cereales desde el año 2012, conlleva que las explotaciones y los profesionales del sector tengan un nivel de endeudamiento que hace peligrar la viabilidad económica de las explotaciones.

Por este motivo LA UNIÓ apuesta por establecer alianzas entre el sector productor y la industria a través de unos contratos que garanticen un suministro para la industria a cambio de un precio adecuado para el productor o por un sistema de seguros agrarios que contrarresten esta situación. También pide LA UNIÓ a la Generalitat que establezca una moratoria en la devolución de los préstamos del principal y de los intereses que se solicitaron en el marco de las ayudas establecidas por la sequía de 2014.

la superficie en la ccaa se ha reducido este año un 6% respecto a LA PASADA CAMPAÑA

En la Comunitat Valenciana existen aproximadamente unas 34.000 Ha plantadas con cultivos herbáceos (en Valencia 16.034 Ha, 10.323 Ha en Alicante y 7.995 Ha en Castellón). Los datos oficiales indican que la superficie se ha reducido un 6% en relación a la pasada. Aunque existe cultivo de cereales prácticamente en todas las comarcas, su preponderancia se centra en las comarcas de interior. Destacan por el número de hectáreas cultivadas: Utiel-Requena (5.854 Ha), Valle de Ayora-Cofrentes (4.998 Ha) y el Alto Vinalopó (4.091 Ha). Por importancia destaca la comarca de Els Ports, donde este cultivo representa el 57% del total de suelo agrícola de la comarca.

El principal cereal cultivado en este territorio es la cebada, con casi el 60% del total de cereal cultivado. Esta campaña se estima una producción de alrededor de las 28.000 Tm, que significa un aumento del 10% respecto a la campaña pasada, a pesar de descender la superficie un 10%.

El segundo cultivo en importancia es el trigo con una previsión de 7.200 Tm que supone un descenso del 8% sobre la pasada aunque se prevé un incremento de la superficie cultivada de casi el 3%. La avena, con una previsión de cosecha de 6.500 Tm, también experimenta un descenso del 22% mientras que la superficie disminuye un 11%.