La Comisión Europea adoptó este jueves 16 medidas de ayuda al sector agroalimentario frente al impacto económico del coronavirus, incluido un aumento del porcentaje de pagos directos y fondos de desarrollo rural que se podrá adelantar y la disminución de los controles para evitar la pérdida de fondos.

Ambas medidas permitirán a los productores «tener más liquidez» y reducirán las cargas administrativas para las autoridades nacionales y regionales, además de los agricultores, indicó el Ejecutivo comunitario en un comunicado.

Por un lado, Bruselas ha aumentado el porcentaje de pagos que se pueden adelantar, del 50% al 70% en el caso de las ayudas directas y del 75% al 85% en los fondos de desarrollo rural.

Los agricultores comenzarán a recibir esos avances a partir de mediados de octubre.

Por otro lado, se reducen los controles físicos que los países deben realizar para garantizar que se cumplen las condiciones de elegibilidad para recibir ayudas.

El número total de controles sobre el terreno pasará del 5% al 3% tanto para pagos directos como en el caso de las medidas de desarrollo rural

«En las actuales circunstancias excepcionales, es crucial minimizar el contacto físico entre los agricultores y los inspectores que realizan los controles», dijo la CE.

Por ello, disminuirá el número total de controles sobre el terreno a realizar a los solicitantes de ayudas de la Política Agrícola Común (PAC), pasando del 5% al 3% tanto para pagos directos como en el caso de las medidas de desarrollo rural.

Los Estados miembros, explicó la CE, podrán utilizar «fuentes alternativas de información» para reemplazar las visitas tradicionales a la granja (por ejemplo, imágenes de satélite o fotografías geoetiquetadas).

La Comisión reiteró que es «consciente» de las «difíciles condiciones» que sufren actualmente algunos de los agricultores y recordó que en las últimas semanas ha anunciado medidas para introducir más flexibilidad y apoyar a los agricultores europeos.

También se refirió a las directrices para la gestión fronteriza, destinadas a garantizar «el libre flujo de bienes y temporeros dentro del mercado único» y limitar el impacto en la cadena de suministro.

La Comisión aseguró que «sigue de cerca» todos los mercados agrícolas y el comercio de productos alimentarios y que está preparada para tomar medidas adicionales cuando sea necesario.