Víctor Villalobos / Técnico en Seguridad y Medio Ambiente | Director de Seguridad | Guarda Rural de Caza y Pesca

Lo que ocurre en nuestros montes, ríos y campos no es casualidad. Es consecuencia de decisiones humanas irresponsables. Como profesional que patrulla estos territorios cada día, puedo asegurar que la naturaleza está pagando un precio muy alto.

No es teoría ni titulares: es lo que vemos quienes trabajamos sobre el terreno.

NO ES LIBERTAD, ES ABANDONO.

Dejar un animal en el campo no es salvarlo.

Es deshacerse de un problema propio y muchas veces convertirlo en un nuevo problema para todos.

En mis patrullas diarias he visto:

Cerdos vietnamitas abandonados que cruzan con jabalíes, destrozando cultivos y arrasando riberas.
Mapaches que depredan nidos de aves y desplazan fauna local.

Cotorras argentinas colonizando parques y bosques, desplazando a herrerillos y mirlos.
Galápagos de Florida liberados por particulares que eliminan tortugas autóctonas.

Siluros introducidos en ríos, dejando sin peces locales a zonas enteras.

Y lo que más me preocupa: gatos y perros asilvestrados. Colonias de gatos cazando aves, reptiles y pequeños mamíferos; perros abandonados atacando corzos jóvenes y nidos de aves. Cada animal que alguien suelta sin pensar cambia para siempre el ecosistema.

PLANTAR SIN CONOCIMIENTO TAMBIÉN ES UN PELIGRO.

No solo son animales. Cada año encuentro zonas invadidas por especies exóticas plantadas por desconocimiento o moda:

Ailanto creciendo en caminos y riberas, desplazando árboles autóctonos.

Plumero de la pampa arrasando praderas.

Caña común que invade riberas y altera la vegetación de ribera, afectando peces y anfibios.

He visto cómo terrenos que antes eran refugio seguro para aves y mamíferos ahora son desiertos de biodiversidad, dominados por especies invasoras y animales asilvestrados.

EL PROBLEMA ES LA FALTA DE RESPONSABILIDAD.

El daño no viene de los animales o plantas, sino de la irresponsabilidad humana:

Comprar por capricho y abandonar cuando molestan.

Plantar sin saber y mirar hacia otro lado cuando el daño es evidente.

Pensar que “no hace nada” soltar un animal o plantar algo bonito.

CONSECUENCIAS VISIBLES EN EL TERRENO.

Como Guarda Rural, lo veo todos los días:

Fauna autóctona desplazada o eliminada: aves, reptiles, pequeños mamíferos.

Ecosistemas degradados: vegetación local reemplazada por invasoras.

Problemas sanitarios: enfermedades transmitidas por gatos, perros o animales exóticos liberados.
Impacto económico: cultivos dañados, costes de erradicación y gestión ambiental.

Dificultad de gestión territorial: ríos y bosques requieren intervención constante para mantener el equilibrio.

Cada acción irresponsable deja una huella que puede durar décadas.

ES ILEGAL Y TIENE SANCIONES

Abandonar animales o plantar especies invasoras no solo es irresponsable, también es ilegal.

Entre las leyes aplicables:

Ley 42/2007 del Patrimonio Natural y Biodiversidad: prohíbe liberación de especies exóticas invasoras. Multas de 3.000 a 60.000 €.

Ley 32/2007 de Protección Animal: sanciona el abandono de mascotas. Multas de 500 a 30.000 € y posibles medidas de captura.

Código Penal: daños graves a fauna o flora, incluso penas de prisión.

Normativa autonómica: sanciones adicionales por alteración de ecosistemas o daños a especies protegidas.

No se trata solo de dinero, sino de proteger nuestros ecosistemas y la biodiversidad que aún queda intacta.

MENSAJE CLARO

A quien piense que soltar un animal o plantar sin conocimiento “no hace daño”: están equivocados. Cada acción genera problemas mayores, sanciones legales y daños que tardan años en solucionarse.

La naturaleza no necesita ocurrencias. Necesita respeto, conciencia y responsabilidad diaria.

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