Principalmente desde las distintas organizaciones regionales de ASAJA, las críticas contra la aprobación de  la Ley de Restauración de la Naturaleza arrecian con fuerza y apunta directamente a Europa, y a los europarlamentarios españoles que la votaron, calificando esta decisión con calificativos de «Europa estrangula al campo», «sigue sin escuchar a los agricultores” o “puñalada de Europa”.

La Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-ASAJA) critica duramente a la clase política por tomar esta decisión en medio de la ola de movilizaciones del sector agrario: “Bruselas sigue sin escuchar a los agricultores y ganaderos europeos. No ha tardado ni 24 horas desde las manifestaciones agrarias en Madrid y Bruselas para asestar una nueva puñalada al campo”.

AVA-ASAJA asegura que “la Ley de Restauración de la Naturaleza , dentro de la Estrategia Biodiversidad y del Pacto Verde Europeo, añadirá más restricciones y limitaciones únicamente a los productores europeos, con lo que el sector agrario perderá aún más competitividad respecto a las importaciones procedentes de países terceros que tienen todos los derechos pero no tienen las mismas exigencias. El resultado será el mismo que estamos alertando con la nueva PAC, con los acuerdos comerciales sin reciprocidad y con todas las normativas medioambientales que se sacan de la chistera los políticos ideológicos de ecologismo radical: la crisis agraria se recrudecerá, el despoblamiento rural irá a más, los incendios aumentarán, el desierto avanzará y la cesta de la compra se encarecerá todavía más”, advierte el presidente de AVA-ASAJA, Cristóbal Aguado.

PARA APAG EXTREMADURA SE TRATA DE «UNA NUEVA PUÑALADA DE EUROPA AL CAMPO EN FAVOR DE LOS GRANDES LOBBIES»

APAG Extremadura Asaja ha mostrado su profunda indignación con la reciente aprobación de la Ley y lo califican como «una nueva puñalada de Europa», porque «establece más restricciones para los agricultores y ganaderos, en mitad del clamor que existe por toda Europa con las movilizaciones actuales por el campo para flexibilizar y reducir la burocracia, lo que da fe de que desoyen con premeditación y alevosía nuestras reivindicaciones».

Para la organización, «Europa vuelve a dar la espalda a agricultores, ganaderos y sus protestas en favor de los grandes lobbies que dominan el Parlamento Europeo y que han sacado adelante una ley que tiene a todo el sector primario europeo en contra. Esta Ley de Restauración de la Naturaleza, impulsada por el socialista español César Luena, establece restricciones importantes a agricultores que se ubican en zonas rurales donde se nos coarta la libertad para poder trabajar y ser productivos».

Asimismo, consideran «inaceptable esta puñalada y traición llegada desde Bruselas, con la aprobación de europarlamentarios españoles (entre los que están los extremeños), apenas 24 horas después de que el campo haya puesto el grito en el cielo con miles de agricultores, ganaderos y tractores protestando en las calles de Madrid. No podemos entender que esto pueda ser votado por europarlamentarios españoles y extremeños, traicionando claramente nuestro campo. A todas luces”. Desde esta organización se pide de forma inmediata la dimisión de estos señores «por esta actitud desleal sobre los agricultores y ganaderos a los que representan».

«ES UNA DECLARACIÓN DE GUERRA SIN PRECEDENTES CONTRA LA AGRICULTURA Y GANADERÍA EUROPEA»

Por su parte, ASAJA CLM ha acusado a los legisladores europeos de pretender estrangular a los agricultores y ganaderos después de que el Parlamento Europeo aprobara la Ley. En palabras de su presidente, José María Fresneda, “la ley es una declaración de guerra sin precedentes contra la agricultura y la ganadería europea”.

Para la organización, de esta manera «se complican aún más las negociaciones sobre la Política Agraria Comunitaria, pues esta ley incrementará las limitaciones al sistema productivo sin contar con un presupuesto que compense el daño en las explotaciones agropecuarias. A ello hay que sumar las pérdidas y la competencia desleal que ocasionará la falta de cláusulas espejo para las importaciones de países terceros que no cumplen con las mismas exigencias comunitarias».

“Es una provocación incendiaria porque no han calculado el daño que va a generar en los agricultores y ganaderos y porque es un atentado contra la soberanía alimentaria que va a ocasionar un gravísimo perjuicio al conjunto de la sociedad”, ha señalado Fresneda.