Los precios de los cereales siguen anclados en una dinámica de apatía. Las variaciones en las cotizaciones son mínimas y cada semana le toca  una variedad subir o bajar casi aleatoriamente. Aunque como estamos hablando de cambios en los precios muy bajos a veces casi da igual a quién le toque, porque nunca acaba siendo representativo. Buen reflejo de esta situación es que esta semana le ha tocado estabilizarse al  trigo duro, mientras sigue cayendo el blando, en la misma línea de la semana anterior.

Así, el precio medio del trigo blando bajó un 0,44 % la pasada semana respecto a la anterior, mientras que el del maíz retrocedió un 0,24 % y el de la cebada descendió un 0,08 % y los del trigo blando y cebada de malta se mantuvieron invariables.

Según señala la Asociación de Comercio de Cereales y Oleaginosas de España (Accoe), dentro de la apatía de la semana 32 (del 5 al 11 de agosto de 2019), las cotizaciones medias se fijaron en 188,91 euros/tonelada para el trigo blando; 187,21 €/t para el maíz; 176,94 €/t para la cebada; 219,83 €/t para el trigo duro y 190,50 €/t para la cebada malta.

Asimismo, cabe destacar que durante las 32 primeras semanas de 2019, la evolución de los precios mayoristas de los cereales reflejan que desde el inicio del año se ha producido un alza en trigo duro (+7,50 %) y maíz (+3,01 %) y caídas en cebada (-7,73 %) y trigo blando (-6,49 %).

En el segmento de proteínas y subproductos, la variación acumulada desde el inicio del año es del -2,73 % para el precio mayorista de soja (330 €/t en la semana 32); del -12,60 % para el de colza (254 €/t); del +2,36 % para el de pulpa (212 €/t) y del -20 % para el de la cascarilla (195 €/t).

Por su parte, la cotización media de la pipa de girasol se mantiene ahora en el mismo nivel que a primeros de 2019, tras una campaña de girasol de secano andaluz, corta, de bajo rendimiento y con casi un 30% menos de producción.

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