Bajo la premisa de que «el agua es de todos» y que tras el conflicto por el agua en el trasvase Tajo-Segura hay solo «política», Murcia asegura que lo «único» que quieren es que «impere el sentido común», haya un plan hidrológico nacional y se aporten soluciones tecnológicas e inversiones.

El consejero de Agua, Agricultura, Ganadería, Pesca y Medio ambiente de la Región de Murcia, Antonio Luengo, analiza en una entrevista con Efeagro el impacto que a su juicio puede causar al Levante la hoja de ruta del Ministerio de Transición Ecológica y el Reto Demográfico (Miteco) para el trasvase.

El Miteco plantea en el Esquema de Temas Importantes (ETI) del nuevo plan hidrológico del Tajo, en fase de elaboración, un aumento del caudal ecológico, una rebaja del trasvase de 80 hm3 y la modificación de las reglas de explotación del acueducto.

En Murcia, que cuantifica su déficit hídrico en 473 hm3/año, el trasvase riega 92.000 hectáreas, de un total de 140.000 has.

«Igual que entendemos que la electricidad tiene que llegar a cualquier punto, con una distribución adecuada y homogénea, y a un precio equitativo, ¿por qué no ocurre lo mismo con el agua? ¿Hay alguien a quien le interese que perdure un conflicto? ¿Por qué no hay precios armonizados?, argumenta Luengo.

De acuerdo a sus datos, la agricultura del Levante genera 3.000 millones de euros del PIB, se traduce en 100.000 puestos de trabajo directos y 300.000 indirectos, y proporciona el 70 % de las hortalizas y el 20% de las frutas que exporta España.

Esta semana, la ministra Teresa Ribera recibía al Sindicato Central de Regantes del Acueducto Tajo-Segura (Scrats) a quienes insistía en que no hay una «guerra del agua» y en que hay que invertir en «recursos de proximidad», como desaladoras, no trasvase como algo fijo e inamovible».

En este sentido, Luengo defiende que Murcia ya es líder europeo en depuración (más del 99 %) y a reutilización (98 %), con una inversión en 20 años de más de 600 millones, además de haber transformado la agricultura de la región a través de tecnologías de precisión para hacerlas rentables y afrontar la escasez hídrica.

Y remarca que el agua depurada sola no vale para el riego, igual que la desalada, que «tiene un alto coste energético y medioambiental, y concentración de boro, que es perjudicial para algunos cultivos. Solo son complemento del agua que viene del trasvase».

«Al Levante llegan 300 hm3/año; 205 son para regadío y 100 para agua de boca», afirma el consejero, quien prevé impactos importantes para la región por la hoja de ruta del Miteco y pide que se siente a las autonomías y los responsables de cuenca para trabajar en un plan hidrológico nacional.

«Hay quien cree que puede sacar rédito político, y nosotros queremos que impere la solidaridad entre autonomías. El agua es de todos», sostiene Luengo, quien advierte una corriente de opinión sobre que el Levante «roba» a otras regiones, y «no es así».

Y apunta que siguen esperando a que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y Ribera reciban al presidente murciano, Fernando López Miras, quien hace dos semanas acudía a la manifestación de los regantes ante la sede del Ministerio de Transición Ecológica.

«Nosotros nos alejamos del conflicto, queremos aportar soluciones, pero seguiremos movilizándonos para defender lo que es justo para todos», indica el consejero.

EL SENTIDO COMÚN, AGRICULTURA, EXPORTACIONES Y ENERGÍAS RENOVABLES

Además de la política hidrológica, Luengo alude a otras cuestiones que preocupan por sus consecuencias para el sector, como la falta de acuerdo y también del sentido común sobre la futura Política Agraria Común (PAC) a partir de 2023.

Especialmente, según indica, en lo que se refiere al «reparto equitativo» entre agricultores -sin diferencias entre regiones-, los ecoesquemas y en que las ayudas vayan destinadas a «quienes más lo necesitan» y a los agricultores que se «manchan los pies de barro».

En cuestiones sectoriales, Murcia ha establecido una mesa de coordinación del limón, del que es líder nacional de producción, para evaluar los bajos precios, y pone el foco en la necesidad de aumentar los puntos de inspección fronteriza para evitar la entrada de plagas, como la mancha negra detectada en contenedores que fueron rechazados pero que llegaron a otros puntos de la Unión Europea.

Una cuestión, la de la sanidad animal y vegetal, que considera «crítica» y que en Murcia tienen «muy interiorizada su importancia», por lo que también pide al Gobierno más inversión en prevención.

Respecto a los mercados exteriores, Luengo manifiesta que están «muy consolidados en Europa, haciendo misiones a Asia, enviando uva a Vietnam… Es importante EEUU, como escaparate del mundo, y recuperar Rusia», además de admitir su preocupación por el brexit, ya que no se conocen «los requisitos fitosanitarios en cuanto al límite máximo de residuos y los certificados.

En cuestiones como los aranceles de Estados Unidos o el veto ruso, reflexiona cómo los conflictos políticos suelen afectar al sector agroalimentario, como pudo suceder cuando el puerto de Cartagena sufrió las consecuencias económicas por el rechazo en destino de dos barcos con ganado vivo, «en los que la excusa sanitaria que pusieron para recibirlos no era real, como garantizaron los veterinarios».

Y sobre la instalación de infraestructuras de energías renovables en terrenos agrícolas, señala el consejero que en Murcia se ha elaborado un mapa en el que se establecen las zonas en las que es viable y las que no, como el regadío o en áreas con valor medioambiental: «Hay terreno suficiente para la producción, para la conservación y para la obtención de energía», por lo que aboga por apostar por el sentido común.

(Laura Cristóbal / Efeagro)

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