La diferenciación de producto y la innovación son valores inherentes a las cooperativas agroalimentarias, además de estrategias para destacarse frente a la competencia y lograr posicionarse en el mercado. Para potenciar ese carácter diferenciador que tienen los productos cultivados y transformados por las empresas de economía social y, a su vez, acentuar su carácter innovador, Cooperativas Agro-alimentarias de Andalucía apuesta por la sostenibilidad integral.

Se trata de un nuevo enfoque en la manera de producir alimentos y en el desarrollo del territorio, que abarca la dimensión económica, social y ambiental. Las cooperativas agro-alimentarias están impulsando este cambio de modelo productivo, a sabiendas de que la sostenibilidad es un indicador más de la competitividad empresarial y también, cada vez más, una exigencia de los consumidores, quienes demandan saber cómo se han elaborado los productos que incluyen en la cesta de la compra.

Prueba de ello es el proyecto “Intermediación experta en los procesos de transformación de cooperativas mediante la mejora de sus sotenibilidad integral”, por el que Cooperativas Agro-alimentarias de Andalucía se pregunta cómo y cuánto de sostenibles son sus 649 entidades federadas. Una iniciativa que se enmarca dentro de la Línea 3 para el Fomento del Emprendimiento Social del Programa de Apoyo a la Promoción y el Desarrollo de la Economía Social para el Empleo, que financia la Consejería de Empleo, Empresa y Trabajo Autónomo de la Junta de Andalucía.

EL OBJETIVO ES MEJORAR LA COMPETITIVIDAD DE LAS COOPERATIVAS A TRAVÉS DE LAS MEJORAS DE SU NIVEL DE SOSTENIBILIDAD AMBIENTAL, ECONÓMICA Y SOCIAL

En este proyecto, que afronta una nueva edición, la federación analiza el grado de sostenibilidad integral de una decena de cooperativas de distintos sectores productivos. Así, a través de una herramienta de autoevaluación, bautizada como eSIAB, los técnicos de la organización realizan un cuestionario con un centenar de preguntas sobre materia social, medioambiental y económica de la cooperativa. Una vez analizados los resultados, los servicios técnicos remiten a cada empresa un informe personalizado con medidas sobre sostenibilidad para implementarlas en su estrategia de negocio.

La cooperativa Oleand Manzanilla Olive es una de las participantes en esta última edición. A lo largo de su historia, la entidad ha ido incorporando a su filosofía y a su estrategia empresarial medidas que han mejorado su grado de sosteniblidad integral. Desde el origen hasta el producto final.

Así, parte del olivar que cultivan las familias que integran la cooperativa está en régimen de agricultura ecológica o bajo el sistema de la Producción Integrada, que restringe el uso de fitosanitarios y fomenta la mejora del entorno. Además, “el olivo tiene un gran poder de absorción de emisiones de CO2 (dióxido de carbono), que se concentran en la atmósfera y contribuyen al calentamiento global, por lo que las plantaciones de olivar generan un impacto ambiental positivo”, señala Nuria Borrego, directora del Departamento de Sostenibilidad Integral, Calidad y Seguridad Alimentaria.

“La tierra es nuestro principal proveedor y como tal, la cuidamos y protegemos”. Protección que “se inculca a los agricultores, a los que se les enseña el manejo de las buenas prácticas agrícolas y el uso eficiente de los recursos naturales”. Además, la entidad tiene un proyecto para la reutilización de aguas salinas residuales procedentes de la industria de aderezo de aceituna de mesa para riego por goteo en olivar.

SE ESTÁ AUDITANDO A UNA DECENA DE COOPERATIVAS PARA EVALUARLAS EN LOS CRITERIOS DE SOSTENIBILIDAD INTEGRAL, PARA LOGRAR SU ADHESIÓN AL DECÁLOGO DE LA SOSTENIBILIDAD INTEGRAL DE LA INDUSTRIA ALIMENTARIA

En el ámbito de la sostenibilidad económica, la cooperativa también ha dado pasos firmes. Prueba de ello es la apuesta por la dimensión empresarial. Oleand Manzanilla Olive nació tras  la fusión de Oleand y Manzanilla Olive, acuerdo que dio lugar a la mayor cooperativa de primer grado especializada en aceituna de mesa de la provincia de Sevilla y una de las diez más grandes de Andalucía por volumen de facturación.

De esta forma se ha logrado “maximizar la eficiencia de las plantas productivas, ganar músculo para poder competir con los principales actores del mercado, y poder adaptar la entidad a las reacciones cambiantes del consumidor, lo que repercutirá en beneficio de los agricultores y las agricultoras, que son la razón de ser de esta cooperativa”, apunta Nuria Borrego.

En el plano social, la cooperativa cuenta con un Plan de Igualdad y apuesta por la marca “Más mujeres, Mejores empresas”. Además, fomenta el empleo estable y está comprometida con educar en valores y en la alimentación saludable. De hecho, cada año recibe la visita de escolares que conocen cómo se elabora un producto tan beneficioso como el aceite de oliva virgen extra. Además, firma convenios de colaboración con universidades, centros tecnológicos, sociedades de desarrollo e iniciativas privadas para la difusión de la cultura del olivar, así como para la realización de prácticas en sus instalaciones.

Un trabajo que ejemplifica el compromiso de Oleand Manzanilla Olive con su entorno y su desarrollo sostenible. Y es que uno de los objetivos del proyecto es conseguir la adhesión de cooperativas agroalimentarias al Decálogo de Sostenibilidad Integral de la Industria Alimentaria.

Empresas de economía social como Biosabor, Trops o industrias como Heineken o Calidad Pascual ya rezan en la lista de las empresas comprometidas con estos diez principios.