La presidenta nacional de AFAMMER y vicepresidenta de la Unión Europea de Mayores (ESU), Carmen Quintanilla, ha pedido más protagonismo para la sociedad civil en la reconstrucción de la Europa de las oportunidades tras el Covid y que tenga un papel decisivo de cara a la despoblación. Quintanilla ha participado vía online en el Seminario Internacional de Estudios Europeos celebrado en Roma. Este seminario está organizado por el Movimiento Cristiano Lavoratori, EFAL, Fondazione Italiana Europa Popolare y EZA, con la contribución de la Unión Europea.

Quintanilla ha sido una de las voces expertas que han participado en el Foro Unión Europea y Mediterráneo: trabajo, desarrollo, innovación y cohesión social enmarcado dentro de este Seminario Internacional, junto al presidente del Movimiento Democrático del sector laboral independiente griego, Panagiotis Gkolfis, el director general de DEOK, Constantinos Eleftheriou y la profesora de la Facultad de Estudios Croatas en la Universidad de Zagreb, Vanja Gavran.

LA DESPOBLACIÓN UN GRAN RETO PARA ESPAÑA Y EUROPA

Durante su intervención, la presidenta nacional de AFAMMER ha puesto de relieve la importancia del medio rural como garante de la seguridad alimentaria y como promotor de los recursos naturales, especvialmente tras el Covid. “Combatir la despoblación es uno de los grandes retos que tenemos que afrontar en Europa, pues acabar con la despoblación es hablar de creación de empleo y de innovación”, señala.

En este sentido afirma que aunque a día de hoy no se puede hablar “de la Europa vaciada”, no se puede ignorar que el cambio demográfico supone hoy un enorme reto para el continente pues más de un 40% de las regiones europeas están pendiendo población, y se espera que la población rural de Europa se reduzca en 8 millones el año 2050”.

 Así mismo, hace referencia a que en España existen 1.108 municipios en los que no vive un solo niño de entre 0 y 4 años. “Pueblos que podrían ser los siguientes en desaparecer si no se contemplan planes de igualdad, en los que la mujer adquiera protagonismo y ejerza como eje primordial para el asentamiento de población rural”, destaca.

En esta línea ha recordado que “sin mujeres no hay futuro en nuestros pueblos y no podemos olvidar que estos son vitales para nuestros países, y si nuestro medio rural desparece perderemos nuestra identidad, nuestro patrimonio natural, arquitectónico cultural y paisajístico”.

EL MOMENTO DE LA SOCIEDAD CIVIL EN LA EUROPA DE LAS OPORTUNIDADES

 Quintanilla ha querido destacar el papel que han tenido los pueblos en los peores momentos a los que la pandemia ha sometido a la sociedad, “siendo los encargados de mantener la producción y el abastecimiento de alimentos y de vital importancia para dar tranquilidad cuando nos invadía el miedo”.

Y en particular destaca el gran paso adelante que han dado las mujeres a la hora de combatir la pandemia en el medio rural y sus consecuencias. “Tras el Covid ha llegado más desempleo y ha aumentado la carga de trabajo en el hogar. A pesar de todo, las mujeres rurales han sido heroínas en la pandemia y han mantenido vivo el medio rural. Un trabajo que ha sido reconocido en Europa con el Premio Solidaridad Civil que el Comité Económico y Social Europeo ha entregado a AFAMMER por la gran Red Rural Solidaria que creó al inicio de la pandemia”, afirma.

Además destaca que “hoy es el momento de la sociedad civil en la construcción de la Europa de las oportunidades que debemos construir tras el covid”.

Y añade que en la reconstrucción de Europa es necesario reconsiderar el papel de la mujer en el entorno laboral, poniendo sobre la mesa las importantes brechas salariales y laborales a las que se ven sometidas que hacen que en España las mujeres ganen un 21% menos que los hombres y que en Italia se sitúa cercana al 28%.

En este sentido, explica que la conciliación laboral debe entenderse como uno de los grandes desafíos que pueden hacer cambiar esta situación. “Las mujeres han sido las grandes damnificadas en esta pandemia y las primeras en sufrir las consecuencias de esta crisis global. Sólo en España, hay 263.000 mujeres más que  hombres en paro, cuando a principios de año la diferencia era de 180.000”, señala.