Unión de Uniones constata que las elevadas temperaturas registradas durante el verano han afectado al olivar y han provocado la caída de parte de la aceituna, condicionando el desarrollo de la próxima campaña de aceite y las previsiones de cosecha sobre las que se negocia el precio.

Según las previsiones sectoriales conocidas hasta el momento, la producción nacional se situaría entre 1.500.000 y 1.600.000 toneladas de aceite. A esta cantidad se sumarían unas existencias de enlace de aproximadamente 375.000 toneladas procedentes de la campaña anterior.

La organización señala que el calor intenso ha provocado que los olivos se desprendan de parte del fruto que no podían mantener. «Las temperaturas de este verano han sido elevadas y el olivo ha tirado parte del fruto porque no podía mantenerlo. Lo que ya se ha caído no se puede recuperar», explica Anastasio Yébenes, responsable de Sectores Agrícolas de Unión de Uniones. A esta situación se añaden los daños ocasionados por algunas tormentas de granizo, especialmente en la provincia de Jaén, que también han provocado la caída de aceituna.

LAS LLUVIAS TODAVÍA PODRÍAN MEJORAR EL FRUTO

La evolución meteorológica durante las próximas semanas será determinante para conocer el resultado definitivo de la cosecha. «Ahora tendría que llover bien y hacer un tiempo favorable para que engorde la aceituna que permanece en el árbol y recupere parte de los kilos perdidos. Así puede ocurrir en La Mancha y los Montes de Toledo. La situación también es especialmente delicada en el olivar de secano de Cataluña, donde actualmente se prevé alcanzar entre un 70 % y un 80 % de la cosecha habitual. De no registrarse lluvias en los próximos quince días podría perderse buena parte de la producción.

En Andalucía la campaña puede depender de la climatología en el comienzo de campaña, 1 de octubre de 2026, al igual que Extremadura y la Comunitat Valenciana, con previsiones reales muy heterogéneas dependiendo de la zona.

«NECESITAMOS PRECIOS QUE PERMITAN SU RENTABILIDAD POR LO QUE AVENTURARSE EN CIFRAS DE AFOROS POR LO ALTO ES PILLARSE LA MANO CASI CON TOTAL SEGURIDAD”

Unión de Uniones cree que, de nuevo, los aforos que se han ido filtrando han sido demasiado generosos y han provocado que las primeras negociaciones de precios sean completamente a costa del olivarero, que tiene que afrontar no sólo pérdidas, sino también costes de producción más elevados durante la campaña. De ahí la importancia de que el sector cuente con la Orden, cuyo borrador ya se dio a conocer el pasado mes de julio, que active la norma de comercialización si, como se prevé de manera precipitada, se produce una eventual sobreoferta de aceite de oliva que pueda desestabilizar el mercado.

En este contexto, se señala desde la organización, el sector vive fechas convulsas, con unos costes de producción desmedidos, con un incremento desmesurado de las importaciones de aceite desde Túnez, a través del mecanismo de perfeccionamiento activo destinado a transformar y reexportar dichos volúmenes, a lo que se añade unas interesadas previsiones de incremento de cosecha,  sin contar con aforos oficiales, y unos movimientos empresariales que pueden abocar a una mayor dependencia de intereses foráneos, con la adquisición de Deoleo por parte de grandes grupos internacionales frente a la oferta llevada a cabo por Dcoop, más ligada a estrategias domésticas.

«El olivar es uno de los cultivos más importante de nuestro país y es bandera de la Dieta Mediterránea», comentan desde la organización. «Necesitamos precios que permitan su rentabilidad por lo que aventurarse en cifras de aforos por lo alto es pillarse la mano casi con total seguridad. No necesitamos ser optimistas, necesitamos ser lo más realistas posible», concluyen.

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