COAG Andalucía ha escrito una carta al Delegado del Gobierno en Andalucía, Antonio Sanz, en la que le comunica que ha tenido conocimiento de que en los próximos días llegará al puerto del Algeciras un barco procedente de Argentina con semillas de algodón transgénico.

Esta organización ha explicado que si bien en Argentina hay cuatro variedades aprobadas, sólo una de ellas está autorizada para su entrada en la Unión Europea con destino a alimentación animal. Las restantes pueden emplearse exclusivamente para la obtención de aceite. COAG reconoce que «no hay información sobre el uso que se dará a estas semillas, por lo que es imprescindible garantizar que el material que entra en nuestro territorio cumple con la legislación correspondiente y, además, descartar cualquier posible contaminación, que supondría un serio varapalo para un sector que lleva años trabajando de forma conjunta para mejorar su calidad».

Dado que no se conoce el fin con el que se importan estas semillas solicitan que se retenga el material

Además, se da la circunstancia de que en el país de origen de estas semillas, la plaga del picudo del algodonero, Anthonomus grandis, ha tenido un avance incontrolado desde su entrada procedente de Brasil. En la última campaña 2016, su importancia ha sido tan relevante que se ha producido una drástica reducción de la superficie sembrada, según datos del Ministro de Producción de Chaco, principal región productora de este país sudamericano. Esta plaga se expande sobre todo en situación de altas temperaturas y humedad, pero también presenta un alto grado de colonización en regiones semiáridas, por lo que el riesgo es muy elevado.

Por ello, y dado que no se conoce el fin con el que se importan estas semillas de algodón transgénico (alimentación animal, aceite, etc.), desde COAG han solicitado que se retenga el material hasta que se verifique la ausencia del citado coleóptero, pues los daños fitosanitarios y para el sector serían irreversibles.

Asimismo, COAG Andalucía recuerda que en esta comunidad autónoma se produce «un algodón no transgénico y que el sector, altamente estructurado y tecnificado, trabaja de forma conjunta desde hace años con el objeto de avanzar en la sostenibilidad del cultivo, mejorar la calidad de las producciones y obtener un mayor valor añadido como consecuencia de la adaptación de éstas a las demandas de la sociedad».