La Guardia Civil ha imputado un presunto delito relativo a la protección de la fauna y flora a dos propietarios de una finca de la pedanía murciana de El Esparragal que colocaron más de un centenar de cebos envenenados y causaron la muerte de conejos y liebres.

Según un comunicado de este cuerpo, la investigación la inició el Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) gracias a la colaboración de varios vecinos de la zona, que pusieron en conocimiento de la Guardia Civil la existencia de una gran cantidad de pastillas en la rambla situada en el paraje de Cañada de la Virgen en El Esparragal, junto a cadáveres de conejos y liebres.

Este delito contra la protección de la fauna y la flora está castigado con pena de prisión de cuatro meses a dos años

Las pesquisas practicadas pudieron determinar que los propietarios de una finca agrícola próxima a donde se hallaron los cebos compraron 20 kilos de «ratoncida» que emplearon para minimizar los daños ocasionados en las plantaciones por animales salvajes.

Este delito contra la protección de la fauna y la flora está castigado con pena de prisión de cuatro meses a dos años.

Las personas investigadas han sido puestas a disposición del Juzgado de Instrucción de Murcia.