El Pleno del Consejo Regulador de la Denominación de Origen Calificada (DOCa) Rioja ha aprobado este lunes un Plan para lograr el reequilibrio entre la oferta y demanda y dinamizar las ventas en el corto plazo, en los próximos dos años, entre cuyas medidas está reducir la producción y maximizar la calidad de los vinos. esta medida, según anuncia ARAG-ASAJA, afectará no sólo a los viticultores, sino también a bodegas y cooperativas, que reducirán sus rendimientos de transformación durante los próximos dos años.

La decisión del pleno lo ha anunciado el presidente del Consejo Regulador, Fernando Ezquerro, junto a su director general, José Luis Lapuente, en la que han precisado que, en el caso de no alcanzarse los objetivos, las medidas de reajuste del plan se prolongarían durante un tercer año.

El Pleno ha acordado un ajuste de los rendimientos de producción para las vendimias 2023 y 2024, que será del 90% en el caso de la uva tinta, mientras que para la blanca se mantendrán el 100%, en atención a la demanda favorable actual en este tipo de uva.

También se limita a un 4% la entrada de uva para vino de mesa y, al 69%, el rendimiento de transformación que, en el caso de la uva blanca destinada a la elaboración de vino blanco, se establece en el 70%.

Con estas cifras, la previsión es, para 2023, lograr una cosecha en el entorno de los 380-390 millones de kilos de uva y 270 millones de litros, frente a los 409 millones de kilos y 336 millones de litros de la cosecha de 2022.

DESTILACIÓN PARA REDUCIR EXISTENCIAS CON UNA PRIMA MÍNIMA DE 80 CÉNTIMOS

Otro de los objetivos acordados, que afectará a bodegas y cooperativas, es reducir las existencias actuales de vino amparado, que, según ha informado Ezquerro, alcanzan los 938 millones de litros (unas dos cosechas de vino almacenadas)-

Para ello, el Consejo Regulador ha solicitado a las administraciones autonómicas de la DOCA -La Rioja, País Vasco y Navarra- la aplicación de ayudas, prioritariamente, la destilación de los vinos, con una prima mínima de 80 céntimos por litro.

De forma subsidiaria, sería la descalificación de vinos, con una prima mínima de 60 céntimos por litro, aunque, según ha precisado Ezquerro, no es lo inicialmente previsto.

En lo referente a la destilación, la idea inicial sería actuar sobre 30 millones de litros en cada una de las dos campañas sobre las existencias almacenadas.

En la reunión del Pleno han participado representantes de los gobiernos de La Rioja, País Vasco y Navarra, quienes, según ha dicho el presidente, han mostrado su disposición a estudiar estas medidas de apoyo al sector.

NO SE PEDIRÁ AUMENTO DE MASA VEGETAL

Además, como cierre del conjunto de decisiones adoptadas durante el Pleno, en relación con la oferta, las organizaciones que representan al sector en el Consejo Regulador han alcanzado el compromiso de no solicitar nuevas plantaciones en los próximos tres años.

A este respecto, José Luis Lapuente ha recordado que en la última década se ha incrementado la masa vegetal en Rioja en menos de 4.000 hectáreas hasta las 66.700 que hay actualmente plantadas, de las que 65.700 están en producción.

Entre los acuerdos adoptados, también está que el sector solicitará a las administraciones de la DOCa la bonificación del reinjerto de variedades tintas a blancas o a tintas minoritarias, así como la priorización de la reestructuración de viñedos de variedades tintas a blancas o a variedades tintas minoritarias, también en atención a su creciente demanda.

El segundo bloque del plan aprobado pivota sobre la demanda, en la que también desempeñará un importante papel, ha informado Ezquerro, el nuevo procedimiento de calificación de los vinos y el programa de su panel de cata.

Dentro de este apartado, las campañas de promoción de Rioja continuarán su apuesta por dinamizar las ventas del Rioja a corto plazo.

LA MEDIDA AFECTARÁ A BODEGAS Y COOPERATIVAS Y NO SOLO A LOS VITICULTORES

Por su parte, ARAG-ASAJA cree que se ha conseguido un acuerdo para recuperar el equilibro entre la oferta y demanda de la DOCa Rioja no recaigan solo en los viticultores, sino que las bodegas y cooperativas también hagan concesiones durante los próximos dos años.

Para ARAG-ASAJA, el objetivo principal de este acuerdo, en un contexto de récord histórico de existencias en depósitos y barricas y unas ventas penalizadas por la inflación, ha sido recuperar la “rentabilidad de los viticultores cuanto antes”, ya que de no haberse firmado “estaríamos hablando de unos rendimientos amparados de 100% en campo y 70% en bodega”, entre otras cuestiones.

Además, y a propuesta de la organización, este acuerdo será revisable si “la evolución de las ventas así como otros fenómenos climatológicos” favorecen que se consiga antes “el ansiado equilibrio entre la producción y las ventas”.