El aumento de los períodos de caza con escopeta ha comenzado a ser aceptado e implementado por las autoridades de la Comunidad de Madrid con carácter excepcional. Esta petición, una de las reivindicaciones recurrentes de Asaja Madrid para luchar contra la superpoblación de conejo que está asolando los cultivos en varios puntos de la Comunidad y otras provincias, ha recibido el visto bueno durante el último encuentro entre las asociaciones agrarias autonómicas, con Asaja Madrid al frente, y la Dirección General de Biodiversidad. Los primeros permisos han comenzado a ser gestionados desde este mismo lunes.

En esa reunión el sector agrario volvió a exponer las dimensiones actuales de la problemática y cómo otros territorios han puesto en marcha una serie de medidas de carácter urgente para reducir los daños. Fruto de esa reunión se fraguó el compromiso para permitir la práctica de la caza con escopeta durante los meses de febrero y marzo dentro de los márgenes establecidos por la normativa vigente y siempre con permiso previo.

De este modo la caza con escopeta se permite en el período comprendido entre el 1 de febrero y el 31 de marzo al amparo de lo recogido en el artículo 15 de la orden 1913/2024 de Vedas de la Comunidad, un texto donde se dispone la posibilidad de implementar medidas excepcionales para el control de especies que ocasionen daños a cultivos, para la prevención de riesgos sanitarios y para la protección del equilibrio faunístico; tres puntos capitales dentro de la problemática actual.

Con el objetivo de agilizar los procedimientos, las organizaciones agrarias madrileñas podrán intermediar en la petición de permisos entre los cotos y el organismo competente. Uno de los objetivos de esta potestad es que las organizaciones puedan concentrar la demanda de solicitud de autorizaciones para que su tramitación sea más rauda y dinámica.

«La nascencia de los cultivos de primavera se solapa con la reducción de la presión cinegética que llega con el cierre general de la veda. La experiencia nos dice que la actuación en este período es determinante para prevenir daños agrícolas, sobre todo en esas parcelas colindantes con zonas que presentan una alta densidad de madrigueras. Actuar en verano es actuar tarde, cuando ese daño a los cultivos ya se ha producido y no tiene ninguna posibilidad de solución», explica Francisco José García, presidente de Asaja Madrid.

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