Ante la decisión de la ciudad de Ámsterdam de prohibir la publicidad de carne en espacios públicos a partir del próximo 1 de mayo, la organización empresarial cárnica Carnimad ha expresado su profundo desacuerdo, al considerar que «esta medida no solo estigmatiza a un sector esencial, sino que ignora la evidencia científica y la complejidad del sistema productivo alimentario».

Por eso, desde Carnimad aseguran que «no defendemos la prohibición, sino políticas públicas rigurosas que fomenten la educación alimentaria. Instamos a las administraciones a diferenciar entre modelos de producción y a proteger un sector que es clave para la salud pública, la economía local y el equilibrio medioambiental».

Por ello, ante la postura de las autoridades holandesas, han que querido dejar claro que este tipo de acciones representan

  1. Un ataque a la reputación y falta de rigor científico

Desde Carnimad, valoran de forma negativa esta prohibición, ya que alimenta una narrativa que busca criminalizar el consumo de carne, equiparándola injustamente con productos nocivos para la salud.

«La medida se fundamenta en una visión sesgada del impacto ambiental. Es imperativo responder con ciencia: la contribución de la ganadería a las emisiones varía drásticamente según el sistema productivo. En España, los sistemas extensivos son aliados estratégicos contra el cambio climático: fijan carbono, previenen incendios forestales mediante el control de la biomasa y mantienen vivo el medio rural. Penalizar el producto resultante de esta actividad es una contradicción directa con los objetivos de sostenibilidad».

  1. Prohibir no es educar

Consideran que la transición hacia hábitos de consumo responsables no se logra mediante vetos generalistas, sino a través de la formación y la transparencia.

«Eliminar la publicidad genera inseguridad jurídica y sienta un precedente peligroso donde cualquier alimento podría ser prohibido sin criterios técnicos claros. Asimismo,, impide la decisión informada: Dificulta que el consumidor entienda las diferencias clave entre carne fresca, productos de proximidad y ultraprocesados».

  1. El Comercio Especializado: Aliado de la Sostenibilidad

La medida de Ámsterdam comete el error de simplificar el sector. «No toda la carne es igual. El comercio minorista especializado (carnicerías y charcuterías tradicionales) es un pilar de la economía circular: ofrece productos de alta calidad, reduce el desperdicio alimentario, minimiza envases y apuesta por la logística de proximidad. Es incoherente penalizar simbólicamente a un sector que es el máximo exponente del consumo consciente y asesorado».

  1. El valor nutricional: Un pilar de la salud

Finalmente, defienden que la carne es un alimento fundamental en una dieta equilibrada. Así lo avalan las principales instituciones médicas y nutricionales:

SEEN (Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición): Destaca su aporte de proteínas de alto valor biológico, vitamina B12, hierro, potasio y zinc.

SEMERGEN (Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria): Subraya que la carne de vacuno es saludable y esencial en etapas críticas como la infancia, el embarazo y la tercera edad (previniendo enfermedades como la sarcopenia).

Estudios Internacionales (NutriRECS): Publicados en Annals of Internal Medicine, confirman que prescindir de la carne aumenta el riesgo de deficiencias nutricionales graves.

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