Cuando arrancaba el inicio de la campaña 2020-2021 en el sector lácteo, en primavera, el Sindicato Labrador Gallego ya alertó de que las industrias estaban usando de nuevo sus prácticas de extorsión para obligar a firmar a las granjas contratos con precios a baja. La grande novedad es que, de esta vez, las recientes reformas en la Ley de la Cadena Alimentaria obligaban a incluir en los contratos una cláusula haciendo referencia a que el precio acordado por ambas partes cubría los costes de producción. Una situación que ahora se repite al enviar por burofax un ultimátum a aquellas granjas que se negaron a firmar estos nuevos contratos.

A día de hoy, cuando estamos a punto de entrar en otoño, el precio de la leche sigue en caída libre (de los 32,7 céntimos de diciembre a los 31,9 de junio como promedio en la Galicia, segundo el Fega), a pesar de aumentar el consumo de lácteos de poco valor añadido, como la leche UHT, que es para donde se destina la mayor parte de la leche recogida en la Galicia.

Según el SLG, «para poder bajar el precio de la leche sin que existan razones objetivas de mercado, las industrias están dándole cada vez un mayor peso a fórmulas variables para formar el precio final que pagan. Un buen ejemplo lo tenemos en la principal empresa que recoge leche en la Galicia, Lactalis, cuyos precios en origen parten de un valor de base de 29 céntimos, que contribuye al 50% del valor final pagado, quedando el otro 50% sujeto a variables arbitrarias y decididas unilateralmente por la empresa; el resultado final es que se está imponiendo una bajada de 1 céntimo con respeto al precio fijado en el anterior contrato. La tendencia puede ir la peor porque se están ofreciendo contratos con vigencia hasta marzo, de manera que se tendrán que renovar justo al inicio de la siguiente campaña, en abril, cuando los precios suelen bajar por causas estacionales».

LAS PRÁCTICAS MAFIOSAS DE LA INDUSTRIA: DE LA AMENAZA VERBAL AL BUROFAX

Sin embargo, la organización agraria denuncia que «lo más grave es que venimos de constatar el enorme grado de presión que está ejerciendo la industria para imponer sus condiciones de compraventa. En el SLG sabemos de granjas que se negaron a firmar la cláusula de los cuestes de producción que les presentó la industria junto con el contrato y, delante de esta negativa, y tras tener todo tipo de presiones, acabar recibiendo un burofax como ultimátum para obligarlas a firmar una cláusula de costes con los datos falseados». Asimismo, en el burofax , además de amenazar con dejar de recoger la leche en la granja, la industria también amenaza con que toda sanción que se le imponga derivada de la negativa a firmar la cláusula de costes falsa recaerá sobre la propia granja. Para el sindicato, esto «nos parece gravísimo, además de ilegal».

«Ante estas prácticas mafiosas con las que se les está extorsionando incluso por burofax a nuestras granjas, resultan tan lamentables como hipócritas las recientes declaraciones del director general de la Federación Nacional de Industrias Lácteas ( Fenil), Luis Calabozo, en las que dice que no le consta que haya abandonos de granjas por no cubrir el precio de la leche los costes de producción, y presumiendo de que las industrias supieron adaptarse bien a los cambios en la Ley de la Cadena Alimentaria», lamenta el SLG.

Por todo esto, creen que la realidad es que la situación del sector lácteo» se está tornando insostenible para miles de granjas que siguen indefensas delante de las prácticas de extorsión de las industrias amparadas por la pasividad de la administración, en concreto del Ministerio de Agricultura y de la Consellaría de Medio Rural. Por una parte, el Ministerio sigue sin hacer cumplir la ley que él mismo modificó a través de herramientas como la Agencia de Información y Control Alimentarios ( Aica). Por otra parte, la Consellería sigue sin cumplir su promesa de elaborar unos índices de referencia para fijar unos costes de producción oficiales en la Galicia que se puedan reflejar en los contratos, y sin convocar a los agentes del sector para intentar llegar a acuerdos sobre precios desde el diálogo».

Por eso desde el Sindicato Labrador Gallego instan la Agricultura y a Medio Rural a ejercer sus competencias. En primer lugar, piden la convocatoria urgente de la mesa de la leche, «pues la extorsión de las industrias están forzando una bajada de precios que, de seguir así, acabará siendo insostenible para miles de granjas en la Galicia. Los agentes del sector deben sentarse a hablar en pie de igualdad y con el arbitraje de la administración para garantizar la adopción de acuerdos beneficiosos para todas las partes. En cuanto al Ministerio de Agricultura, debe dejar de mirar para otro lado y hacer cumplir la Ley de la Cadena Alimentaria para finalizar con los abusos de la industria. Tiene herramientas para hacerlo como la AICA y tiene el deber de velar por los intereses de la parte más endeble de la cadena de valor que es, precisamente, la que genera riqueza, empleo y mantiene vivo el medio rural».

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