Lola Merino Chacón / Presidenta Nacional de AMFAR Federación de Mujeres y Familias del Ámbito Rural

Fue en la IV Conferencia sobre la Mujer celebrada en Pekín en el año 1995, cuando la Asamblea General de Naciones Unidas decidió establecer el 15 de octubre como Día Mundial de las Mujeres Rurales. La elección de la fecha no fue al azar. Las mujeres rurales son reconocidas a nivel mundial por su labor en la producción de alimentos como agricultoras, ganaderas o comerciantes, por eso se decidió celebrar esta efeméride, un día antes del Día Mundial de la Alimentación.

AMFAR, Federación de Mujeres y Familias del Ámbito Rural, fue pionera en España en la celebración del Día Mundial de las Mujeres Rurales. Ya son 22 años reivindicando el protagonismo y la igualdad que corresponden por derecho a las mujeres rurales y que todavía, en pleno siglo XXI, no acaban de llegar.

Por ello, en una fecha como hoy, AMFAR vuelve a reclamar el reconocimiento del trabajo de los seis millones de mujeres rurales españolas en la agricultura y la ganadería, en la seguridad alimentaria, en la atención a personas dependientes, en el desarrollo rural, en el mantenimiento de la población, en el emprendimiento y en la salvaguarda de las tradiciones y la cultura.

Cuando hablamos de mujeres rurales, hablamos de mujeres fuertes que dirigen explotaciones agrícolas y ganaderas. Mujeres emprendedoras que abren pequeños negocios rurales. Mujeres coraje que cuidan hijos, nietos, ancianos, enfermos o discapacitados. Mujeres vitales para frenar los graves riesgos demográficos, como el envejecimiento, la masculinización o la despoblación, que afectan a más de la mitad de nuestro territorio.

A pesar de nuestra insistencia en que un pueblo sin mujeres se muere, los poderes públicos e instituciones no han hecho lo suficiente al respecto. Y hoy, la realidad nos dice que de los 8.124 municipios españoles, 4.983 están amenazados por la extinción demográfica y 1.321 pasan por una situación extrema, porque no pasan de los 100 empadronados.

En todos estos años, las mujeres rurales se han hecho visibles y han roto moldes conquistando espacios que les estaban vetados. Sin ir más lejos, las mujeres ya representan un notable 37% del total de perceptores de las ayudas de la PAC y el 33% de los perceptores de las ayudas concedidas en materia de desarrollo rural. Esto significa que las mujeres empiezan a tomar las riendas en explotaciones agrarias y la voz en sindicatos, cooperativas, organizaciones agrarias, confederaciones empresariales y en grupos de acción local.

Las mujeres también han demostrado su talento emprendedor en los años más duros de la crisis económica. Cuando peor lo pasaban las familias y la economía española, las mujeres dieron ejemplo, arriesgando y liderando pequeños negocios para sustentar su renta familiar. Los datos avalan la gallardía de las mujeres rurales que han llegado a representar más de la mitad del total de los emprendedores.

Pero aun queda mucho para conseguir una verdadera igualdad de oportunidades. Entre otros, hay que acabar definitivamente con la violencia que se ejerce contra las mujeres. Una violencia más silenciada y callada en las zonas rurales. Faltan servicios sociales. Queda por llegar una adecuada implantación de las nuevas tecnologías. Hay que concienciar para alcanzar la corresponsabilidad en las tareas del hogar y del cuidado de los dependientes. Hay que reducir la brecha laboral y salarial para permitir la plena incorporación profesional de las mujeres. Y se debe impulsar la Ley de Titularidad Compartida de las Explotaciones Agrarias, que no termina de tener los resultados deseados. Estos pasos, sin lugar a dudas, nos ayudaran a acelerar el camino hacia la igualdad.

Y termino, rindiendo un merecido homenaje, en este Día Mundial de las Mujeres Rurales, a las miles de mujeres que se sienten orgullosas de ser mujeres y de ser rurales y que luchan por seguir viviendo en el pueblo que les vio nacer.

A todas vosotras, muchas gracias y muchas felicidades!

 

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