Un nuevo conflicto internacional y, como siempre, el aceite español se ve afectado, aunque en esta ocasión solo levemente. El intercambio comercial agroalimentario entre España y Venezuela se centra sobre todo en la importación desde el país americano de crustáceos y en la exportación de aceite de oliva y preparados de frutas, hortalizas y otros alimentos, según los datos de comercio exterior entre ambos países.

Según la base de datos de comercio exterior del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA), a falta de los datos totales de 2025, en el ejercicio anterior

En 2024, las importaciones venezolanas se centraron en la categoría de productos de la pesca (31,81 millones de euros) y, en concreto, en la de crustáceos (30,76 millones), moluscos (1 millón), filetes de pescado (0,05 millones) y pescado congelado (0,01 millones).

Tras la entrada de productos pesqueros venezolanos, la segunda en valor es la de bebidas y líquidos alcohólicos (8,80 millones) y las de cacao y sus preparaciones (4,73 millones).

La exportación agroalimentaria española a Venezuela es más diversificada y está liderada por la categoría de aceites y grasas, con un valor de 5,40 millones de euros, de los 5,06 millones corresponden al de oliva y 0,05 millones al de girasol.

A estos envíos a Venezuela desde España hay que sumar los de preparados de hortalizas y frutas (4,42 millones de euros), bebidas y líquidos alcohólicos (4,29 millones) y preparaciones alimenticias diversas (4,12 millones).

El saldo comercial en los últimos cinco años siempre ha sido negativo para España, con un déficit de -12,25 millones en 2024; de 14,44 millones en 2023; de -17,00 millones en 2022; de -18,33 millones en 2021 y de -19,39 millones en 2020.

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