–¿Por qué se debe votar en estas elecciones?

     — Porque el Parlamento Europeo es la institución política que más poderes tiene en la UE. Tiene capacidad de decisión en todos los ámbitos que afectan a nuestra vida, desde la política  agraria, pesquera,  industrial, del aire, del agua, de cohesión territorial, de igualdad, de exterior, monetaria,….  Es decir, que tiene una capacidad de decisión importante. En segundo lugar, porque el voto decidirá qué mayoría se implantará en Europa, si es de centro derecha o de centro izquierda. Cuando ha sido ésta última la que ha gobernado, siempre ha llevado a los países a la ruina, mientras que cuando ha sido el centro derecha han sido los periodos de recuperación. Y si en estos momentos,  la UE está saliendo de la crisis es porque el centro derecha ha sabido qué hacer para hacer frente a la crisis y debe seguir así para afrontar un futuro de más garantías.

"Nos jugamos todos mucho, pero en especial el sector agroalimentario"

    —Y en el sector agrario y ganadero, e incluso agroalimentario, ¿qué se juega en especial en estos comicios?

     — El mundo agroalimentario se juega su permanencia en el área de negocio común, su papel en los acuerdos comerciales con terceros países, que son muy importantes para ver cómo se desarrollan estos acuerdos internacionales y, en especial, cómo afectan a los precios internos. Y ahí nos jugamos todos mucho, porque debemos de aplicar esa área común, los programas de desarrollo rural, negociar la futura cadena alimentaria europea, impulsar la incorpoación de los jóvenes a esta actividad laboral,….

      Y además, si hay algún sector que conozca realmente la importancia de las elecciones europeas son dos: agricultores y ganaderos y los pescadores, porque saben que Europa va  decidir su futuro y que no es lo mismo que los defienda quienes conozcan el sector que los pasan olímpicamente de ellos.

    –La proliferación de pequeños partidos como alternativa al bipartidismo, ¿qué puede aportar al mundo del campo?

     — La realidad es que los partidos pequeños  son irrelevantes en la Unión Europea, no participan en los consenso de las grandes cuestiones y aunque sí se presentan como alternativas a los grandes partidos, lo cierto es que el 26 de mayo ya no son capaces de articular ninguna mayoría en torno suyo.

"El haber sido ministro me permite conocer la realidad de este sector"

    –¿Qué puede aportar como eurodiputado o en algún cargo posterior que no haya podido hacer ya como ministro de Agricultura?

    —Pues sobre todo toda mi capacidad de gestión de realismo, porque a veces en el Parlamento  Europeo se toman decisiones y medidas sin conocer la realidad de los países, de las personas, de sus agricultores y ganaderos, de sus mariscadoras,… Cuando has gestionado un Ministerio y conoces esa realidad lo que puedes aportar es realismo y ambición.

     Realismo para que se calibre cómo se deben hacer esas políticas y ambición para que se puedan poner en marcha políticas que los Estados nacionales no hemos sido capaces de poner en marcha. Y un buen ejemplo puede ser la ley de la cadena alimentaria, que en España se ha aprobado pero dentro de los parámetros que marca actualmente la UE, pero en la que se debe ser más ambicioso e ir más lejos desde la propia Unión Europea para que tenga una mayor repercusión en los Estados.