EFE.- Este Estado australiano aprobó el pasado diciembre la caza de tiburones blancos de más de tres metros días después de que uno de los escualos acabase con la vida de un surfista en una playa de la región de Margaret River, a unos 270 kilómetros al sur de Perth.

La demanda de Sea Shepherd, junto con la madre de otro surfista que pereció en un ataque en 2011, pedirá a las instancias judiciales que declare ilegal la orden y se detenga de inmediato la matanza de estos animales protegidos, de acuerdo al comunicado emitido por la organización ecologista.

Para Sea Shepherd, el gobierno de Australia Occidental "ha actuado ilegalmente porque la captura y matanza de animales protegidos es ilegal".

"No se trata de que pensemos de que los tiburones son más importantes que la gente, es simplemente que entendamos que los tiburones mantienen nuestros océanos y son parte de nuestro sistema de vida y los necesitamos" porque ellos "pueden vivir sin nosotros, pero nosotros no podemos vivir sin ellos", según el comunicado en que defiende la coexistencia de escualos y seres humanos.

A principios de mes, miles de personas se manifestaron contra la la autorización del gobierno de Australia Occidental que permite a los profesionales con licencia a cazar en dos zonas delimitadas cerca de Perth a matar tiburones de más de tres metros.

También se han colocado sistemas de anzuelos para atraer a los escualos, en el que pueden morir ejemplares más pequeños.

Según Sea Shepherd, alrededor de unas cinco personas mueren cada año en el mundo por ataques de escualos, en comparación con la treintena que perece en Estados Unidos por agresiones de perros o las 30.000 que padecen problemas de obesidad.

En Australia, 202 personas han muerto desde 1791 por culpa de los tiburones, 20 de ellas en Australia Occidental, de acuerdo a la Sociedad Australiana de Conservación Taronga.

El Ministerio del Medio Ambiente australiano calculó que había menos de 10.000 ejemplares de tiburón blanco en 1990, año en el que fue incorporado en la lista de especies protegidas, aunque es imposible hacer una evaluación de la población exacta.

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